Mozart de tú a tú.

Reseña del concierto que cerró la temporada de La Filarmónica Frente Al Mar.

Alejandro Fernández para LA OPINIÓN de Málaga

VI Ciclo La Filarmónica Frente al Mar. Auditorio Edgar Neville. Solista: Emin Kiourktchyan. Programa: Concierto para piano y orquesta nº19 en fa mayor, Kv.459, de W. A. Mozart y Sinfonía nº 4 en mi menor, op. 98, de J. Brahms. Director: Manuel Hernández-Silva.

Avanza el final de la temporada y la primera de sus clausuras llegaba dentro del ciclo La Filarmónica Frente al Mar. Con el perfil de aficionados que sería deseable formasen parte del núcleo de la programación de la OFM el maestro Hernández-Silva, titular de la primera orquesta, proponía el encuentro Mozart y Brahms desde la perspectiva de la evolución del concierto para solista uno y el pleno desarrollo sinfónico de otro. Dos figuras claves del gran repertorio tan vigentes como para que músicos en plena formación como Emin Kiourktchyan les otorgue la frescura pero también ese toque distintivo de aquello que es considerado Arte en mayúsculas. El tono festivo, de celebración por la música, no fue excusa para desarrollar un programa solvente y de altura que conectado con el programa de abono de días pasados. 

Que Andalucía gana en enteros en la formación musical ha pasado de la anécdota a la realidad de las salas de conciertos. Se abre ahora un nuevo horizonte que implica una mayor atención y cuidado de la gestión de todo ese caudal de intérpretes que obliga a la sumar esfuerzos. Sensible a esta realidad, la Filarmónica de Málaga dedica su ciclo Frente al Mar como escaparate y oportunidad para músicos como Emin Kiourktchyan que en pleno proceso formativo es capaz de trabajar codo a codo con un conjunto profesional como la OFM. 

Hernández Silva Orquesta Nacional de España Alicante

Kiourktchyan, a sus cercanos catorce años, protagonizó la primera parte del concierto con el Kv.459 del músico de Salzburgo desde el rigor y la capacidad de empastes propios de gran solista. Grande en el ataque, grande en la articulación y fraseo hasta el punto de hacer propio una página llena de humor y virtuosismo, elementos que sólo Mozart sabía destilar. Tras la aparente jovialidad que atesora este concierto, la partitura constituye todo un reto expresivo que Kiourktchyan sólo debe hacer propio puesto que las ideas compartidas entre solista y batuta crearon el ambiente lo suficientemente riguroso como para construir un allegro de equilibrios capaz de contrastar con el allegretto y rematar el allegro conclusivo desde la tensión y agilidad técnica de irresistible empuje. 

Si días pasados fue la tercera, para concluir el último programa de Frente al Mar Hernández-Silva se despachó una cuarta de Brahms construida en la confianza entre director y atriles que tan buenos resultados está ofreciendo. La gran sinfonía brahmsiana estuvo cimentada en la solvencia de las maderas, con especial relevancia fagotes, flautas y clarinetes, y la carnalidad de las cuerdas sobresaliendo las graves. Sinfonía para gran conjunto, de lucimiento y si se desea de examen de final de curso. Manuel Hernández ha situado a la OFM en el punto artístico impensable no hace tanto.

 

 

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