Hernández-Silva, integral Beethoven con Perianes y la RFG

Hernández-Silva, integral Beethoven con Perianes y la RFG

Manuel Hernández Silva y Javier Perianes, junto a la Real Filharmonía de Galicia, afrontarán la integral de los conciertos para piano de Beethoven en el Auditorio Infanta Leonor de Jaén los próximos 31 de enero y el 1 de febrero, Estos conciertos forman parte de la programación del III Festival de Piano de Jaén, evento vinculado al Concurso Internacional de Piano Premio Jaén, organizados por la Diputación Provincial de Jaén.

Hernández-Silva, Perianes, Integral Beethoven, Jaén

Perianes y Hernández-Silva cultivan una longeva amistad musical y personal y cuentan ya con una larga lista de colaboraciones artísticas entre ambos, habiendo afrontado ya en otras ocasiones esta demandante integral de los cinco conciertos para piano de Beethoven que ofrecerán en Jaén. Por su parte Hernández-Silva mantiene también una estrecha relación artística de más de diez años con la Real Filharmonía de Galicia -con la que trabaja cada año ininterrumpidamente desde 2008 y con la que ha llegado a grabar un disco para Deutsche Grammophon- por lo que el entendimiento musical está más que garantizado.

Hernández-Silva, Perianes, integral conciertos Beethoven

Javier Perianes y Hernández-Silva en el Festival de Ceski Krumlov. foto: Libor Sváček

Para Javier Perianes, como él mismo recuerda en una extensa entrevista en la revista RITMO, esta integral en Jaén con Hernández-Silva tiene una significación especial pues fue precisamente con el Concierto nº 4 de Beethoven con el que ganó el Primer Premio en el Concurso Internacional Premio de Piano Jaén en 2001 y que marcó un punto de inflexión en su carrera.

 

 

 

Pacho Flores, Hernández-Silva y la Real Filharmonía estrenan Danzas Latinas de Efraín Oscher

Pacho Flores, Hernández-Silva y la Real Filharmonía estrenan Danzas Latinas de Efraín Oscher

El próximo 21 de Noviembre en el Auditorio de Galicia, Pacho Flores y Manuel Hernández-Silva, junto a la Real Filharmonía de Galicia, protagonizan el estreno absoluto de Danzas Latinas, de Efraín Oscher, un nuevo concierto de trompeta encargado por la Real Filharmonía y dedicado a Pacho Flores. Los mismos protagonistas, Flores, Hernández-Silva y Real Filharmonía, más Leo Rondón, y en el mismo lugar estrenaron en Enero de 2018 el concierto-fantasía Cantos y Revueltas, para trompeta, cuatro venezolano y cuerdas, que en esos días se presentará también en formato CD-DVD en Deutsche Grammophon, el sello exclusivo de Pacho Flores.

Danzas Latinas es un concierto en cinco movimientos que, como su título indica, se corresponden con otras tantas danzas de diversos orígenes: Bomba de Puerto Rico, Zamba argentina, Samba brasileira, Bembé de Cuba y Milonga del Uruguay. Para la interpretación de este concierto Pacho utilizará igualmente cinco instrumentos distintos: Corneta soprano en Mib (Bomba), Fiscorno (Zamba), Trompeta en Do (Samba), Trompeta en Re (Bembé) y Corneta en Fa (Milonga). Este encargo se enmarca en el Proyecto de Encargos Compartidos de Nuevos Conciertos de Trompeta a destacados compositores como Arturo Márquez, Paquito D’Rivera, Roberto Sierra, Christian Lindberg, Daniel Freiberg y el propio Oscher. Este proyecto fue puesto en marcha por Pacho Flores con el objetivo de expandir el repertorio de trompeta solista con orquesta y en él se han involucrado orquestas de todo el mundo como la Royal Liverpool Philharmonic, San Diego Symphony, Orquestra do Estado de São Paulo, Orquesta Nacional de México, Hyogo PAC de Japón, Real Filharmonía de Galicia, Oviedo Filarmonía, Orquesta de Valencia, etc.

pacho flores hernández-silva - real filharmonía

Flores, Hernández-Silva, Rondón y la RFG en el estreno de ‘Cantos y revueltas’. Copyright RFG

Efraín Oscher, flautista y compositor venezolano de origen uruguayo que en la actualidad reside en Bremen, ya sabe lo que es escribir para las trompetas de Pacho Flores pues es el autor del Concierto Mestizo, estrenado en 2010 en Caracas por la Orquesta Simón Bolívar y Domingo Hindoyan, que Pacho ha tocado más de treinta veces por todo el mundo; Soledad, de 2013, incluida en el disco CANTAR; de la Barroqueana Venezolana nº 2, parte de un ciclo de cuatro conciertos a la manera de los Conciertos de Brandemburgo de Bach pasados por un filtro latinoamericano; o Apex, doble concierto para clarinete y orquesta, estrenado en Agosto de 2018 por Pacho junto al clarinetista Matthias Schorn, la Norddeutsche Philharmonie Rostock y el maestro Marcus Bosch.

PAcho Flores Hernández-Silva Real Filharmonía

Efraín Oscher sobre Danzas Latinas

Las danzas son generalmente asociadas con alegría, felicidad y jolgorio, así como el baile es sinónimo de fiesta. El título Danzas Latinas evoca instintivamente escenas de carnaval, parejas bailando salsa, tango o merengue, pero la realidad es que las danzas y sus respectivos bailes son un medio artístico para expresar una gran variedad de sentimientos y emociones. Especialmente en América Latina las danzas están presentes en todos los niveles de la sociedad y se asocian con aspectos religiosos, políticos, románticos e intelectuales, todo gracias al profundo mestizaje que se ha dado en el continente.

Si nos remontamos al período barroco encontramos evidencia de como las danzas, que tienen su origen en la música popular, fueron desarrolladas por compositores académicos y llevadas a niveles excelsos, normalmente agrupadas en Suites. Aquí ya podemos notar que ciertas danzas transmiten sentimientos profundos, contrastantes con aquellas usadas para el entretenimiento de los cortesanos: la sarabanda o la pavana, por ejemplo, son usadas con motivos funerarios.

En América latina, existe una enorme riqueza en el tema de las danzas. Hay una gran variedad de danzas folclóricas que acompañan bailes de suntuoso coloridos en procesiones, desfiles, fiestas, funerales así como otras destinadas al baile de pareja. Las ramificaciones de éstas de acuerdo a la temática de sus textos son incalculables y varían desde la fogosa protesta política hasta el doloroso “despecho”, pasando por la sátira, el romanticismo y la melancolía. Especial mención debe hacerse a la gran influencia que la música traída por los africanos en épocas de la colonia tuvo en el desarrollo de las danzas en a lo ancho y largo del continente.

Las Danzas Latinas para trompeta y orquesta fueron escritas especialmente para Pacho Flores, quien hace uso de múltiples instrumentos de la familia de las trompetas y cornetas para asignarle una voz con un color particular a cada pieza que interpreta. La obra está compuesta de cinco danzas y cada una de ellas es ejecutada con un instrumento distinto: Bomba de Puerto Rico con corneta en mi bemol, Zamba de Argentina con Fiscorno, Samba de Brasil  con trompeta en do, Bembé de Cuba con trompeta en re y Milonga del Uruguay con corneta en fa.     

La Bomba es uno de los ritmos autóctonos de Puerto Rico cuyo origen se remonta a los tiempos de la colonia y fue creada por los esclavos en las plantaciones de caña de azúcar. En su forma tradicional esta danza se caracteriza por la intrincada conversación entre el bailador, el tamborero y el cantante, lo cual es reflejado en el contrapunto del primer movimiento Bomba de Puerto Rico. Hacia el final se puede escuchar la forma de coro y pregón, donde la orquesta repite un motivo al cual responde el solista improvisando.

El gaucho es protagonista del segundo movimiento Zamba de Argentina y la nostalgia el sentimiento predominante. La inmensidad y la soledad de la pampa, así como el sufrimiento del gaucho expresado en los versos del Martín Fierro fueron la fuente de inspiración para este movimiento. El tempo de la Zamba es generalmente lento, es una danza elegante que se baila en pareja y donde ambos se hace uso del pañuelo. En este movimiento se puede apreciar el hermoso sonido del fiscorno de cuatro pistones, un instrumento especialmente desarrollado para Pacho Flores que posee un extenso y sonoro registro grave.

Uno de los géneros musicales latinoamericanos en recibir una gran acogida internacional es la samba. Creada en Brasil por esclavos africanos, la samba es un ritmo sincopado que acompaña un vistoso baile que es el centro de las festividades de carnaval más grandes del mundo. La Samba de Brasil, que es el tercer movimiento, ofrece al solista no solo la oportunidad de demostrar su destreza técnica sino también su creatividad al improvisar sobre las armonías dadas.

En el cuarto movimiento, Bembé de Cuba, se hace especial homenaje a la música afro-cubana, que tanta influencia ha tenido en la música popular de los países de Caribe. El Bembé  abarca elementos culturales africanos ancestrales que aún se conservan en la cultura cubana actual, como lo son el idioma Yoruba y la Santería. El ritmo obstinato del Bembé produce una especie de trance en los participantes de ceremonias de Santería y este elemento místico caracteriza este movimiento. La improvisación en el esquema de coro-pregón también está presente en esta danza ya que es un recurso expresivo al cual Pacho Flores sabe sacar mucho provecho.

La Milonga del Uruguay cierra esta obra aportando el toque de humor que caracteriza a esta danza autóctona rioplatense. Pariente del tango y del candombe, la milonga muestra la influencia africana en su ritmo, así como el carácter extrovertido del montevideano en sus melodías juguetonas y pasajes virtuosos. Este movimiento ofrece un final alegre y festivo, adecuado para una obra que recorre con virtuosismo las emociones en la rica geografía de las danzas latinoamericanas.       

 

 

 

 

Hernández-Silva y Berna Perles con la Filharmonía

Hernández-Silva y Berna Perles con la Filharmonía

Tras haber protagonizado juntos el Concierto de Año Nuevo con la Orquesta Sinfónica de Navarra, Hernández-Silva y Berna Perles vuelven a coincidir en la temporada de la Real Filharmonía de Galicia. Si entonces el programa giraba en torno a arias de ópera y romanzas de zarzuela, junto a oberturas de opereta, valses y polkas propios de la celebración, en esta ocasión Hernández-Silva propone un programa más clásico, alternando dos oberturas con dos arias de concierto de Mozart y Beethoven, en concreto, las oberturas de La Flauta Mágica y Las Criaturas de Prometeo, junto a Ah, misera, dove son, KV. 369, de Mozart; y Ah, perfido!, Op. 65,de Beethoven, para rematar con la Sinfonía nº 3 en Mib Mayor, Op. 97, Renana, de Schumann. 

Más tarde Hernández-Silva y Perles volverán a coincidir en un Requiem de Mozart junto a Carol García, Juan Antonio Sanabria y José Antonio López, y Berna será también la encargada de cerrar la temporada de la Orquesta Filarmónica de Málaga junto a Hernández-Silva con un completo programa vocal que incluye las 5 Canciones Negras, de Montsalvatge junto a arias de Rossini: Bel raggio lusinghier (Semiramide); Dvorak: Canción de la luna (Rusalka); Puccini: Tu che del ciel sei cinta (Turandot) y Gounod: Canción del veneno (Romeo y Julieta).

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Otros proyectos conjuntos en futuras temporadas incluyen varios títulos de ópera dirigidos por Hernández-Silva y en los que Berna afronta nuevos e importantes roles. Entretanto Hernández-Silva afrontará importantes compromisos en orquestas europeas y americanas, además de españolas, naturalmente, mientras Berna afronta debuts clave en teatros y temporadas de ópera como Oviedo, donde encarnará a Gutrune y la 3ª Norna de Götterdämmerung, Teatro del Liceo de Barcelona, donde será la sacerdotisa de Aida, o Teatro Real de Madrid donde será Clotilde en Norma. Será también Leonora de Fidelio, y Pamina de La Flauta Mágica en teatros que se anunciarán oportunamente.

 

 

 

Crítica del primer concierto de Jonathan Webb como Principal Director Invitado de la RFG

Crítica del primer concierto de Jonathan Webb como Principal Director Invitado de la RFG

JONATHAN WEBB DEBUTA COMO PRINCIPAL DIRECTOR INVITADO DE LA REAL FILHARMONÍA DE GALICIA

Por Beatriz Cancela – Codalario – 28 de Noviembre de 2018
Santiago de Compostela. 24-XI-16. Auditorio de Galicia. Concierto de temporada de la Real Filharmonía de Galicia. Director: Jonathan Webb. Obras de Smetana, Janácek y Dvorák.

VIAJE A LA SEMPITERNA BOHEMIA

“Durante todo este entramado, Webb, resuelto y comunicativo, estuvo en todo momento en conexión con la orquesta. Sus ademanes enérgicos y ágiles nunca abandonaron la compostura y la gracia, recorriendo la tarima de un extremo a otro y obteniendo el reconocimiento de público y músicos, que lo aclamaron con determinación.”

“Webb parte de una orquesta estable que engrandece ensalzando los elementos propios y característicos, a los que aplica un tratamiento personal y de gran expresividad: calidad, brillo, encanto, elegancia, belleza y pureza, como un buen cristal de Bohemia.”

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A tres días de cumplirse un mes desde que König dirigía la Real Filharmonía de Galicia ya despojado del apelativo de principal director invitado, este jueves llegaba el momento de Jonathan Webb, su reemplazo, y que además reservaría un recital para el viernes destinado al público joven con el subtítulo “Descubre a túa orquestra”, en la que repondría la Quinta de Dvorák de un modo ameno y didáctico. La prensa, por su parte, era la encargada de anunciar la declaración de intenciones del inglés, entre elogios por haber sido escogido por los músicos de la orquesta de entre todos los directores que por ella pasaron, reafirmando que seguiría manteniendo la personalidad sonora que caracteriza a la agrupación.

A Webb lo acompaña una profusa experiencia de un corpus lírico de lo más versátil, que lo dota de un sólido conocimiento del mundo orquestal y del tratamiento específico de cada repertorio. No hay fronteras para este director que se encaró ante las más destacadas orquestas, inclusive las gallegas, que no le son ajenas y con las que ha colaborado en relevantes ocasiones. Con la Orquesta Sinfónica de Galicia, sin ir más lejos, eran dos ballets de Tchaikovsky, El cascanueces y La bella durmiente, en 2013 y 2014 respectivamente, sobre los que se articularon sendos proyectos de gran interés para la ciudad herculina y su comunidad, implicando y movilizando a distintas instituciones y escuelas en su producción. Por lo pronto, volverá a Santiago en abril con Britten y Shostakovich.

Para una ocasión tan especial como fue este estreno, Webb escogió un repertorio de la Bohemia del tercer cuarto del siglo XIX con sus tres compositores más representativos y unas obras que se entretejieron de forma apabullante, ofreciendo un abanico variado e interesante. A la algarabía de una desenfadada obertura de la más reconocida ópera cómica del gran Smetana seguiría la introspección inmersa en una suite para cuerda de un joven Janácek y, como colofón, la magnitud de la Quinta de un Dvorák que traspasa la barrera de la madurez compositiva. Once son los años que circunscriben estas tres obras desde aquel 1866 tan significativo para este prolífico territorio; año de infortunios tras la derrota prusiana y que conducirá al Compromiso que originaría el posterior Imperio Austrohúngaro. Como vemos, tres insignes compositores bohemios y tres obras dispares bajo un mismo objetivo: constatar el conocimiento de la capacidad expresiva y sonora de la orquesta.

No es de extrañar que a la hora de hablar de nacionalismo musical bohemio emerja, como punto de arranque, Smetana y la célebre obertura de la ópera La novia vendida (1866), que precisamente este año conmemora su 150 aniversario. Obra exigente en cuanto al nivel de intensidad en la ejecución que requiere de principio a fin a través de unas melodías raudas y sincopadas por momentos que se van incorporando al discurso, captando la atención del auditorio desde su inicio. Un desenfreno continuo, al igual que la ópera, llena de traiciones, algarabías y jocosidades, y con una sección contrastante, un estadio bucólico y sosegado, de un amor verdadero que lucha por no sucumbir a las imposiciones familiares. Todo ello sobre una sencillez sin gran artificio aparente. El director optó por un ritmo no excesivamente frenético que ensalzó la nitidez de ejecución de los pasajes y la armonía general del conjunto orquestal, ejemplificando de un modo más que evidente su intención en este compromiso que asumía para con la orquesta y su público.

Cambiando de registro, era la ocasión de disfrutar de la Suite para cuerdas de Janácek (1877), en seis movimientos. Webb enfatizó el inicio; una llamada de atención con carácter en los instrumentos graves, antes de la presentación de un primer tema elegante y fluido en los violines. Antagónico al carácter del Moderato en lo que respecta a esta intensa presencia de violonchelos y contrabajos siguió un segundo movimiento (Adagio). La cuerda aguda, despojada, indefensa y vulnerable, se alza en un gemido que reclama la mayor de las expresividades del intérprete sin perder de vista el conjunto. Y así, como si fueran uno, con íntima delicadeza, nos brindaron uno de los momentos más bellos de la velada. Tras el breve y amable Andante con moto, de nuevo los graves se hacían notar en un cuarto movimiento con especial incidencia en las dinámicas, comedidas pero palpables, algo que también se trasladó al último movimiento (Andante). No queremos dejar de ensalzar la interpretación soberbia del violonchelo en el quinto movimiento, que con intensidad y sonoridad plena discurría afligido sobre la orquesta.

Como colofón, la grandilocuencia de la Sinfonía núm. 5 en fa mayor, op. 76 (1875) de Dvorák con todo el trabajo textural y tímbrico que conlleva una escritura de vivaz transformación e intercambio melódico. La exhibición de las posibilidades de la orquesta como conjunto, en la primera parte, da paso a la demostración de habilidades de las distintas secciones a través de esta obra. Naturalidad y fluidez fueron una constante presente a través de la realización de un fraseo cuidado y afectivo, del énfasis sobrio de acentos y tensiones, y del tratamiento esmerado de matices, más progresivos o más agresivos, pero nunca discordantes. Funciones antagónicas desarrollaron, por una parte, las maderas que aportaron quietud a través de sus melodías amables, entre las que destacamos el papel de las flautas y del oboe, con un legato especialmente presente y cuidado; mientras, los metales nos conducían hacia la tensión y el dramatismo por medio de sus penetrantes llamadas y contracantos o acentuaciones de los acordes más ásperos, destacando a las trompas, especialmente en el FinaleAllegro molto.

Durante todo este entramado, Webb, resuelto y comunicativo, estuvo en todo momento en conexión con la orquesta. Sus ademanes enérgicos y ágiles nunca abandonaron la compostura y la gracia, recorriendo la tarima de un extremo a otro y obteniendo el reconocimiento de público y músicos, que lo aclamaron con determinación.

El concierto fue, al igual que el imperturbable territorio centroeuropeo, una miscelánea de historia, leyenda y mito; juventud y tradición, romántica ternura y realista inclemencia, pero siempre con los pies puestos en el presente y las miras hacia el futuro. Webb parte de una orquesta estable que engrandece ensalzando los elementos propios y característicos, a los que aplica un tratamiento personal y de gran expresividad: calidad, brillo, encanto, elegancia, belleza y pureza, como un buen cristal de Bohemia.