Fidelio en el Teatro Cervantes de Málaga – Críticas

Fidelio en el Teatro Cervantes de Málaga – Críticas

 LÍRICA | ‘FIDELIO’ EN EL TEATRO CERVANTES

– Y su nombre es Berna Perles.

La soprano malagueña conmueve en un Teatro Cervantes repleto con la representación de ‘Fidelio’, la obra de Beethoven que abrió el curso operístico.

PABLO BUJALANCE, Málaga Hoy, 01 Noviembre, 2019 – 23:30h

Fidelio, Teatro Cervantes, Málaga

Foto: Daniel Pérez. © Teatro Cervantes de Málaga

Hace ya bastante que el talento y el virtuosismo de Berna Perles dejaron de ser un secreto a voces, pero la representación de Fidelio que abrió este viernes la temporada lírica en un Teatro Cervantes repleto significó, en gran medida, la revelación de la soprano malagueña como uno de los valores más firmes y a la vez más prometedores de la escena lírica nacional. Su doble construcción de la Leonora que se hace pasar por Fidelio para salvar de las garras de la cárcel a su esposo Florestán […] llegó a ser conmovedora y generosa sin reservas ya en el Abscheulicher! Wo eilst du hin? del primer acto. Perles no sólo se adaptó como un guante a la producción escénica […] también, más aún, al empeño del director José Carlos Plaza en hacer de la ópera un verdadero alegato no tanto ilustrado sino político. Es decir, la cantante brilló también como actriz en la constitución del arquetipo perfecto, tan frágil como lleno de coraje, que culmina su estallido emocional en un Nichts, mein Florestan! que ayer mereció su consagración.

Fidelio contó con un reparto a la altura, en el que brillaron especialmente la soprano Beatriz Díaz como Marzelline, en una composición harto difícil resuelta con una interpretación bien ajustada, eficaz y espléndida; el tenor César Gutiérrez como Florestán, ya tremendo desde su presentación en el Gott, welch Dunkel hier!; … En el foso, Manuel Hernández-Silva extrajo de la Orquesta Filarmónica de Málaga, como suele, los matices idóneos de la partitura para la evocación canónica del clasicismo vienés, en un jugoso diálogo con una puesta en escena dirigida a la deslocalización y la universalidad del mensaje.

 

Málaga se rinde a Fidelio y a su impactante escenografía

Andrés Sánchez Miranda, Opera World 5 noviembre 2019

En el aspecto interpretativo, debemos mencionar el buen canto expresivo de la soprano malagueña, Berna Perles, que demuestra también gran fortaleza y resistencia vocal… El personaje de Florestán está interpretado por César Gutiérrez, un tenor con muchísima fuerza de tesitura alta, que demuestra su oficio. No aparece hasta el segundo acto, pero interpreta un papel muy intenso, repleto de notas altas. También, descuellan la agilidad y capacidad vocálica de Beatriz Díaz, que interpreta al personaje de Marzelline…, también hay que destacar la labor de Luis López en el papel de Don Fernando.

En la ópera, Beethoven da tanta importancia a la orquesta como a las voces. En este sentido, se ratifica la excelente labor tanto de Manuel Hernández-Silva, como Director musical, como la de los músicos de la Orquesta Filarmónica de Málaga, que brillan en el extraordinario inicio de la obertura y su carácter heroico. 

 

Genuino y oportuno Fidelio

Raúl González Arévalo, mundoclasico.com, 6 de noviembre de 2019

Manuel Hernández-Silva es conocido por su formación vienesa y su amor por el Clasicismo (como se puede ver en la extensa entrevista que le hice hace ahora un año y medio). Su afinidad con el genio de Bonn es total y el conocimiento de su producción, profundo. De ahí el acercamiento netamente clasicista que ha impreso a su única ópera. El venezolano tiene toda la razón cuando defiende que a Fidelio hay que llegar desde Mozart y Haydn (yo añadiría Salieri, que además fue su maestro) y no desde Wagner.

Con estos mimbres, el Fidelio malagueño sonó genuinamente clasicista y menos romántico de lo que ha impuesto la costumbre, con texturas incluso ligeras y casi mozartianas en las partes más líricas. Con el volumen de la orquesta controlado se podían apreciar mejor los planos y efectos del tejido orquestal, con un resultado final menos dramático y más cercano al singspiel con el que le emparentan los diálogos hablados. Así se encuentra realmente entre La flauta mágica (1791) y El cazador furtivo (1821), haciendo de puente entre ambas. Un resultado posible gracias a un ejercicio intelectual reposado, con decisiones maduradas, un criterio en la dirección clarísimo y una guía con mano firme y segura de una orquesta a la que ha sabido encumbrar desde hace unos años en su mejor momento musical.

Con este planteamiento musical, Berna Perles fue probablemente la Leonore soñada por el director. El entendimiento entre ambos es total, como han demostrado en reiteradas ocasiones, y no me cabe duda de que si la soprano malagueña ha aceptado el reto -¡y el riesgo!- que suponía añadir la protagonista beethoveniana a su repertorio ha sido por la protección que le brindaba Hernández Silva. Hacía un año y medio que no la escuchaba en directo, después de la segunda maternidad su instrumento ha ensanchado, se ha oscurecido en el centro y ha ganado consistencia en el grave, muy bien trabajado, como el modo de saldarlo de modo natural con el centro. Además, lo ha conseguido sin perder luminosidad en el agudo, su punto fuerte. Sigue siendo en esencia una lírica con coloratura, que ahora aborda con mayor comodidad papeles más centrales. 

Como era lógico, la encarnación de la soprano malagueña en ningún momento forzó su instrumento, e incluso se apreciaba cierta prudencia en los momentos más comprometidos, no tanto el aria -bien resuelta, incluyendo los pasajes más complicados como el salto de octava en la cabaletta– como el dúo con el tenor, de tesitura un tanto baja para ella. De todo salió victoriosa, incluyendo los complicados diálogos, en los que su alemán resultó el más fluido y mejor hablado de todo el reparto, a excepción de Favetys.

Igualmente, tuvo una cálida acogida la Marzelline de Beatriz Díaz, que hace dos años fue una gran Despina. La asturiana ofreció una voz más lírica que ligera para su personaje, particularmente brillante en el registro agudo y buenas dotes dramáticas. Aprovechó muy bien sus intervenciones para hacerse notar, en particular el dúo inicial y el maravilloso cuarteto que le sigue… adecuados el Jaquino de aspecto contrahecho de Pablo García López y el Don Fernando de Luis López.

En definitiva, este Fidelio ha constituido sin duda una buena apertura de la temporada lírica malagueña, con elementos de indudable interés, a pesar de la ingratitud de la ópera, que exige un enorme esfuerzo musical y dramático que no luce todo lo que debería por su limitada capacidad teatral.

Fidelio, Teatro Cervantes, Málaga

Foto: Daniel Pérez. © Teatro Cervantes de Málaga

 

Un Fidelio para recordar

Pablo Álvarez, La Música en Siana, 05/11/2019. 

Málaga se asienta firmemente en el circuito operístico nacional con una apuesta plausible gracias al crecimiento que la Orquesta Filarmónica de Málaga ha experimentado desde la llegada del maestro Manuel Hernández-Silva que esta temporada se despide de la titularidad dejando el listón muy alto tanto en conciertos como desde el foso.

Y este Fidelio (en la versión de 1814) ha sido un proyecto muy personal del director venezolano afrontando el Beethoven todavía clásico, pero con su propia sonoridad y estilo vienés, que conocen de primera mano tanto el compositor en la ciudad imperial como el director en sus estudios “a pie de obra”. Si su Mozart del pasado año resultó conmovedor en este mismo coliseo malagueño, en el Beethoven que conmemoraremos largamente en el 250 aniversario del próximo año, encontró todos los mimbres para armar una ópera exigente en todos los aspectos.

…comenzando con una Berna Perles creciendo desde Fidelio hasta la Leonora final, una soprano malagueña que personificó este rol complicado con solvencia, presencia y convicción, voz ideal de dicción perfecta e interpretación rotunda a lo largo de la representación.

También volvían al Cervantes la pareja asturcordobesa, la soprano Beatriz Díaz como Marzelline, hija de Rocco, y el tenor Pablo García López en un Jaquino muy personal. Ellos abren la ópera con un dúo que apuntaba una función redonda, la asturiana en su línea de excelencia debutando un papel en alemán que le va como anillo al dedo en todo: voz llena de matices, amplios y de proyección suficiente, incluso en las partes habladas, ganando cada vez más en los graves manteniendo unos agudos impecables, sumando una escena que llena en cada aparición suya (impagable la escena segunda con Rocco), y el cordobés que madura a pasos agigantados recreando un conserje enamorado cojo pero sin problemas físicos para una interpretación donde tanto el canto como las partes habladas fluyen de manera natural para este personaje ideal, generoso en el amplio sentido de la palabra y en todas sus intervenciones.

…el Don Fernando del bajo malagueño Luis López me sorprendió gratamente por color y volumen, una voz prometedora que ayudó a equilibrar el reparto solista […]voces todas empastadas, distinguibles y audibles perfectamente, siempre equilibradas y presentes gracias a un foso atento.

Y en el foso una Filarmónica de Málaga realmente clásica en sonoridades, sin historicismos instrumentales pero con sonido vienés, al servicio de las voces, calidades en las maderas, virtuosismo en la trompeta solista, dinámicas amplias siempre en el plano correcto, más una cuerda sedosa y clara, todo bajo la batuta de un Hernández-Silva que sabe cómo sacar de todos lo mejor.

Fidelio, Teatro Cervantes, Málaga

Foto: Daniel Pérez. © Teatro Cervantes de Málaga

 

Málaga: ‘Fidelio’ en perspectiva clásica

Alejandro FERNÁNDEZ, Ópera actual, 04/11/2019

Manuel Hernández Silva, titular de la Orquesta Filarmónica de Málaga, comandaría desde el foso la dirección musical consciente de las anotaciones de este ensayo lírico beethoveniano sin enmascarar sus rasgos mozartianos y alejándose de los enfoques románticos. Todo ello sobre dinámicas oscilantes que buscaban el equilibrio de fuerzas entre conjunto y solistas.

Hubo también equilibrio en el elenco protagonista, donde la mano del director musical fue clave para este primer título de la temporada apostando por nuevas voces para este Fidelio, comenzando por la cada vez más apreciada soprano Berna Perles, que como Leonore acapararía gran parte de la atención ofreciendo una línea de canto generosa en el plano medio, sobrada en las notas agudas y con gran sentido actoral como sucedió en el aria “Abscheulicher, wo eilst du hin?” o en el dúo “O namenlose Freude!” del acto segundo.

Generosa y convincente resultó la Marzelline de Beatriz Díaz, que atravesó sin dificultades el muro sonoro que impone el conjunto orquestal y buen trabajo el del Florestán de César Gutiérrez. El tenor Pablo García López fue otro de los puntales de la apuesta exprimiendo las posibilidades canoras y actorales del personaje de Jaquino.Por muchas razones este Fidelio ha sido una apuesta a ganador y prueba de ello fue el debut del también bajo Luis López que aprovechó la oportunidad de que le daba el personaje de Don Fernando para mostrar la rotundidad de su instrumento vocal.

 

Fidelio

Alejandro Fernández, La Opinión de Málaga, 03.11.2019 | 05:00

Fidelio inaugura la temporada apostando fuerte sobre la base de una producción escénica con sentido que suma enteros a la concepción musical que ha manejado el director musical al frente de la más que resuelta Filarmónica de Málaga, Manuel Hernández Silva: equilibrio. …lo orquestal, con una línea desde el podio clara, asentada en el clasicismo musical que se aleja de los tópicos pseudo románticos anteponiendo dinámicas dúctiles.

Berna Perles en el papel de Leonora mostraría el talento y músculo vocal de la gran soprano dramática en la que se ha convertido. Perles maneja las tablas y en lo canoro destaca el plano medio donde reina gracias al control del fraseo y la naturalidad de sus notas altas.

No menos destacable fue la Marzelline defendida por Beatriz Díaz que ofreció en todo momento notas altas bien trabadas completando el arco tímbrico de ambas damas visibles en los empastes a dúo.

Por su parte Pablo García exprimió al máximo sus cualidades canoras y actorales que serían ampliamente reconocidas por el auditorio. Mención aparte merece el trabajo expuesto el Florestán defendido por César Gutiérrez en una suerte de medida y gusto musical.

Luis López que llega reclamando por derecho su momento en la escena nacional, el Cervantes tiene con el barítono malagueño una apuesta segura y es que López lo tiene todo para construir una leyenda. La temporada lírica despega y lo ha hecho con talento y unanimidad.

 

MÁLAGA / “Fidelio” de ponderado clasicismo

José Antonio Cantón, Scherzo, 06/11/2019

…el maestro Manuel Hernández-Silva ha querido interpretar esta ópera desde un planteamiento estético más propio de la Primera Escuela de Viena, particularmente referido a un estilo mozartiano, entendiendo que es ahí donde mejor tiene cabida su naturaleza de singspiel en la que canto y recitado se alternan en el desarrollo de su dramatismo.

…la soprano Berna Perles, sacó su vena lírico-dramática con ese gran acierto imaginativo y fuerza vocal que va consiguiendo en su carrera. César Gutiérrez encajó en el papel de Florestán atendiendo a las características de heldentenor (heroico); desenvuelto con firmeza, limpieza y facilidad en la zona aguda de su registro, cuidando en todo momento su fraseo.

El resto del elenco funcionó con eficacia canora y sentido dramático, auspiciados por el equilibrio alcanzado entre la dirección musical y el acertado planteamiento escénico de José Carlos Plaza. El director teatral supo orientar las juveniles ansias de amor de Jaquino y Marzelline en la primera escena, papeles muy adecuadamente interpretados por el tenor Pablo García López, al que se le ha ensanchado su expresividad vocal, y la soprano Beatriz Díaz. También fue el caso de su compañero de cuerda Luis López en el papel de don Fernando, ministro del rey, con un timbre más homogéneo y uniforme en las distintas alturas.

Tuvo su momento culminante en la apoteósica escena final con la que termina esta ópera, donde el maestro Hernández-Silva alcanzó, después de una admirable dirección del interludio del segundo acto, el culmen de su bien pensado concepto interpretativo de ponderado clasicismo.

 

 

 

Manuel Hernández-Silva dirige Fidelio en Málaga

Manuel Hernández-Silva dirige Fidelio en Málaga

Manuel Hernández-Silva dirige Fidelio de Beethoven en el Teatro Cervantes con la Orquesta Filarmónica de Málaga y el Coro de Ópera de Málaga en una producción de José Carlos Plaza para el Teatro de la Maestranza de Sevilla, con un reparto que incluye a Berna Perles como Leonore, debutando el rol; César Gutiérrez como Florestán; Tijl Faveyts como Rocco; Beatriz Díaz como Marzelline; Pablo García López como Jacquino, José Antonio López como Don Pizarro y Luis López como Don Fernando. Las funciones serán los días 1 y 3 de Noviembre.

Manuel Hernández-Silva, que ya dirigió en España títulos como Cosí fan tutte (Teatro Cervantes de Málaga), La Flauta Mágica (Temporada de Ópera de Murcia), Don Giovanni o Doña Francisquita (ambos en el Gran Teatro de Córdoba), entre otros, grabó La Vera Costanza, de Haydn, para el sello CAPRICCIO, con la WDR Rundfunkorchester de Colonia y cantantes como Simone Kermes, Chen Reiss, Rainer Trost o Paul Armin Edelmann.

Manuel Hernández-Silva, Fidelio, Málaga

Berna Perles, que viene de debutar como Gutrune en El Ocaso de los Dioses de Wagner, en la Ópera de Oviedo, cantó también recientemente en este mismo teatro Fiordiligi, de Cosí fan tutte, de Mozart, también bajo la batuta de Manuel Hernández-Silva. Tras este Fidelio encarnará a Adina de Elixir de Amor de Donizetti en Badajoz, de allí al Liceo para cantar la Sacerdotisa de Aida, de Verdi, antes de retomar el rol de Angustias, de La Casa de Bernarda Alba, de Miquel Ortega, de nuevo en el Cervantes de Málaga. Entretanto, recitales con Carlos Álvarez y Rubén Fernández-Aguirre en la Maestranza y la Zarzuela, y Requiem de Verdi con la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia y Virginia Martínez. 

Manuel Hernández-Silva Fidelio Beethoven

César Gutiérrez, cuyos compromisos más recientes incluyen Fausto, en Faust de Gounod; el Cantante Italiano en Der Rosenkavalier de Strauss o Pinkerton en Madama Butterfly de Puccini, tiene entre sus próximos proyectos Rodolfo, de La Boheme, Edgardo de Lucia di Lammermoor, nuevamente Florestán en Fidelio y muchas 9ª Sinfonías de Beethoven en Europa y América del Sur. Gutiérrez posee un amplísimo repertorio que abarca desde Händel, Mozart, Rossini, Donizetti, Bellini, Verdi, Puccini, Bizet, Massenet, Gounod, Lehar, Wagner, Strauss, Martinu, Piazzolla, etc. 

 

 

 

 

Così fanno tutti. Mozart en Málaga

Così fanno tutti. Mozart en Málaga

Così fanno tutti

Por Raúl González Arévalo para mundoclasico.com

Málaga, viernes, 2 de marzo de 2018. Teatro Municipal Miguel de Cervantes. Wolfgang Amadè Mozart: Così fan tutte, ossia la scuola degli amanti (1790). Curro Carreres, director de escena. Berna Perles (Fiordiligi), Carol García (Dorabella), Pablo García López (Ferrando), Damián del Castillo (Guglielmo), Enric Martínez-Castignani (Don Alfonso), Beatriz Díaz (Despina). Coro de Ópera de Málaga (Salvador Vázquez, director). Orquesta Filarmónica de Málaga. Manuel Hernández-Silva, director. José Miguel Román, maestro repetidor y clave. Aforo: 1104 puestos. Ocupación: 95%.

 

© Carmen Navarro

El pasado viernes dos de marzo falleció Jesús López Cobos, uno de los mejores directores de orquesta españoles de todos los tiempos. El minuto de silencio en su memoria y la dedicatoria de la función de estreno del segundo título de la Temporada Lírica de Málaga era lo menos que merecía. Quienes le vimos dirigir la Novena Sinfonía de Beethoven en el Teatro Cervantes no lo olvidaremos nunca.

Después de la estupenda inauguración de la temporada 2017/18 con Turandot y del magnífico recital a cargo de Gregory Kunde llegaba la hora de Così fan tutte. Era el debut operístico en el Teatro Cervantes de Hernández-Silva, cuatro años después de su llegada para ponerse al frente de la Orquesta Sinfónica de Málaga. En consecuencia, la expectación era alta. Este fue el motivo de la entrevista que publiqué en Mundoclasico.com. El maestro estaba muy contento del trabajo realizado, de la producción y del reparto, todo español, la mitad andaluz. No lo destaco por hacer patria chica, sino subrayando cómo se ha aprovechado la ocasión para ofrecer un buen nivel sin caer en el papanatismo que identifica automáticamente extranjero con mejor. De la misma manera que quiero destacar la decisión de contar mayoritariamente con voces jóvenes. 

Così fan tutte. Producción de Curro Carreres. © 2018 by Daniel Pérez / Teatro Cervantes.

© 2018 by Daniel Pérez / Teatro Cervantes.

En el plano musical el estreno no solo cumplió con lo anunciado, sino que superó las expectativas. Director y orquesta fueron uno solo. La decisión de tocar con una orquesta reducida, plenamente clásica, según el modelo Mannheim, ha sido una decisión absolutamente acertada porque ha conferido una ligereza a la formación que difícilmente hubiera logrado con la plantilla al completo, a la vez que se mantenía un sonido brillante por la presencia de instrumentos modernos. El resultado ha sido un equilibrio perfecto entre lo que requiere el espíritu de la obra y las características de la orquesta malagueña. Fue una cuestión evidente desde la obertura y siguió hasta el final. Hernández-Silva logró levantar un edificio sonoro continuo, que salvaba la clásica división por números y la presencia de recitativos secos con un desarrollo encadenado sin solución de continuidad. A tal efecto contribuyeron los tiempos generalmente vivaces, nunca monótonos. En una obra tan larga las trampas son numerosas, pero apenas hubo una caída de tensión dramática más palpable al regresar de la pausa, en el segundo acto. A destacar el magnífico trabajo realizado por José Miguel Román al cembalo, realmente clave a la hora de realzar la teatralidad no solo de los recitativos, sino también de los demás momentos en los que participaba. Tampoco pasó desapercibido el equilibrio entre cuerdas del Coro de Ópera de Málaga, que realizó un gran trabajo.

El entendimiento con los cantantes en el escenario fue prácticamente total. De una parte, el maestro controló en todo momento el volumen de la orquesta, no solo por el tamaño más reducido, sino buscando el efecto de los fortes en los ataques y no en la dinámica, de modo que los intérpretes nunca se vieron cubiertos ni en dificultades. De otra, prestó atención a sus necesidades. Y, por encima de cualquier consideración, brilló el trabajo en equipo, más necesario en esta ópera que en ninguna otra por la cantidad de números de conjunto que contiene. Lo que no quita que se puedan destacar méritos individuales.

Così fan tutte. Producción de Curro Carreres. © 2018 by Daniel Pérez / Teatro Cervantes.

© 2018 by Daniel Pérez / Teatro Cervantes.

Las voces femeninas fueron mejores en general que la masculinas. Fiordiligi se lleva la parte del león con dos arias dificilísimas, auténticos puntos álgidos de la obra. Berna Perles tiene todos los papeles en regla para afrontarlas en virtud de un centro robusto, un grave sólido y un agudo potente. Controló con seguridad de entonación los peligrosos saltos de “Come scoglio” y sostuvo el tiempo lento de “Per pietà” sin menoscabo para los pianissimi. En el aspecto estrictamente teatral hubiera sido deseable otra soltura. En este sentido contrastaba particularmente con la gran desenvoltura escénica de sus compañeras. Beatriz Díaz compuso una Despina irresistible, simpatiquísima, buscando la complicidad del público, en particular en la escena del notario, haciendo fácil lo difícil y un con canto intachable. Con todo, el personaje más logrado fue el que tiende a pasar más desapercibido. Carol García compuso una gran Dorabella: como en anteriores ocasiones, no pude evitar pensar que es digna heredera de la escuela de Teresa Berganza. La riqueza del instrumento y la capacidad para mantener la homogeneidad de todos los registros es admirable, así como la forma de aligerar la voz, sorprendente en “È amore un ladroncello”. El fraseo y la manera de decir el texto revelan una clase fuera de lo común. Además, fue quien mejor aprovechó las posibilidades dramáticas del personaje, ofreciendo una interpretación llena de matices. ¿Para cuando un Rossini cómico por estos lares? 

Beatriz Díaz y Enric Martínez-Castignani. © 2018 by Daniel Pérez / Teatro Cervantes.

© 2018 by Daniel Pérez / Teatro Cervantes.

En el campo masculino la calidad de las voces era menos particular, aunque siempre buena. Pablo García López cantó con gusto su papel, tiene una buena escuela y compuso un Ferrando joven y vehemente. Matizó continuamente “Un aura amorosa”, de tiempo más vivaz del habitual, aunque me resultó más lograda “Tradito, schernito”. La complicidad teatral con la Dorabella de García estuvo muy lograda. Con Guglielmo ocurre como con Dorabella: barítono y mezzo tienen menos ocasiones de lucimiento que tenor y soprano. Sin embargo, Damián del Castillo se hizo apreciar por un instrumento robusto y una buena línea de canto, aunque aguardo expectante su próximo Rigoletto en mayo para valorar mejor su capacidad dramática. En consecuencia, el gato se lo llevó al agua Enric Martínez-Castignani, un auténtico bajo buffo, en la línea del gran Chausson, aunque con menor autoridad vocal. Comoquiera que fuera, no estuvo sobreactuado, no exageró la comicidad ni el cinismo de Don Alfonso, ofreció una composición absolutamente mesurada, lo que constituyó su mejor baza.

Pablo García López (aria de ‘Ferrando’ del 1er acto de Così fan tutte). © 2018 by Daniel Pérez / Teatro Cervantes.

© 2018 by Daniel Pérez / Teatro Cervantes.

La puesta en escena recuperaba el montaje de 2010, dentro de la política acertada de aprovechar al máximo los recursos disponibles. Escenario único de corte neoclásico, fiel a la ambientación original de la obra, como el vestuario. Curro Carreres realizó un buen trabajo en la dirección de actores, acorde con la ligereza de la obra y la interpretación musical. Salvo momentos como las arias de Fiordiligi, se rehuyó el estatismo y se buscó la frescura en todo momento, aprovechando además la juventud del reparto. Con todo, se mantuvo fiel en todo momento al libreto, respetando escrupulosamente su desarrollo y la visión machista sobre la mujer: si se buscaba algún tipo de transgresión y modernidad con las escenas inicial y final, con desnudos integrales, la propuesta se quedó absolutamente corta y resultó incluso gazmoña. Sin duda, se podría haber aprovechado el momento social actual para hacer una propuesta que realmente se situara en las antípodas del mensaje original de la obra. Incluso con escenarios y vestuarios de época.

 

 

 

Puro Mozart. Cosí fan tutte en Málaga

Puro Mozart. Cosí fan tutte en Málaga

Puro Mozart

Por José Amador Morales para Codalario
Málaga. Teatro Cervantes. 2 de Marzo de 2018. Wolfgang Amadeus Mozart: Così fan tutte. Berna Perles (Fiordiligi), Carol García (Dorabella), Pablo García López (Ferrando), Damián del Castillo (Guglielmo) Beatríz Díaz (Despina), Enric Martínez-Castignani (Don Alfonso). Coro de Ópera de Málaga (Salvador Vázquez, director del coro). Orquesta Filarmónica de Málaga. Manuel Hernández Silva, dirección musical. Curro Carreres, dirección escénica. Producción del Teatro Cervantes de Málaga.

Estaba claro de antemano que el interés de este Così fan tutte malagueño no era pretendido, ni siquiera ilusorio. Se trataba de un reparto genuinamente nacional (en la trastienda del mundo lírico esto por sí solo, por mucho que se saque mediáticamente pecho, no quiere decir nada) juvenil y cantando Mozart, ¡y qué Mozart este Così!.

Pero claro, la dirección de Manuel Hernández-Silva acreditaba por si sola el interés previo fundamentalmente por dos elementos clave para entender el, adelantemos ya, éxito incuestionable de esta representación: de una parte, su formación austríaca -vienesa para más señas- y toda la tradición que allí asimiló durante más de veinte años que le ha llevado a asumir como propias las coordenadas estéticas y musicológicas del estilo Clásico. Y de otra, el intenso e incuestionable buen trabajo que el maestro hispanovenezolano está llevando estos últimos cuatro años con la Filarmónica de Málaga, a la que llegó poco después de su recordada labor como director titular de una Orquesta de Córdoba con la que también dirigió diversas obras mozartianas (entre ellas unos inolvidables Don Giovanni y Rapto en el serrallo) con los que rubricó su afinidad con el genio de Salzburgo.

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© 2018 by Daniel Pérez / Teatro Cervantes.

Así pues, en esta ocasión ya desde la obertura impactó el sonido orquestal sutilmente articulado, sencillo en apariencia pero tan hábilmente contrastado como matizado, así como el diálogo teatralísimo entre instrumentos solistas y las diversas secciones. Además, el acompañamiento, el “mimo”de la batuta hacia los cantantes fue exquisito y la intensidad del mismo, con esos énfasis en los recitativi acompagnati que situaban eficazmente tanto el universo interior de cada personaje como las distintas situaciones escénicas, complementando expresivamente al canto con la orquesta. Sirva de ejemplo significativo, entre otros muchos, el bellísimo “Soave al vento” como muestra de esta pureza estilística netamente mozartiana.

También fue un momento en el que se reveló la homogeneidad, admirable entrega y extraordinario rendimiento coral del reparto (que no en vano rindió a mejor nivel en los conjuntos que en los momentos solistas), algo imputable en gran parte también a la batuta. El entusiasmo de un público puesto en pie nada más bajar el telón ovacionando largamente a los protagonistas de la velada, da cuenta de ello y conste que, al comenzar la función a las nueve, se había sobrepasado con creces la medianoche.

La malagueña Berna Perles, en imparable ascenso en el panorama lírico nacional, fue una competente ‘Fiordiligi’ que tuvo su mejor momento en “Per pietà, ben mio, perdona”, más que en la tremenda “Come scoglio” en donde, en todo caso, sorteó las enormes dificultades técnicas sin comprometer la musicalidad. Su hermana en la ficción fue la mezzo barcelonesa Carol García, un punto más expresiva y con una más que aseada coloratura que supuso la réplica ideal por color y frescura. Si el cordobés Pablo García López, que paso a paso también va consolidando su carrera, se mostró comodísimo en un ‘Ferrando’ pleno de frescura en los recitativos y encanto en las arias, el ‘Guglielmo’ del jiennense Damián del Castillo mostró una voz de importante volumen y proyección, no exenta de brillo, a la que aún le queda margen para controlar y dotarla de más matices. Muy bien en lo teatral el ‘Don Alfonso’ de Enric Martínez-Castignani, algo rígido vocalmente de partida aunque fue a más a lo largo de la representación. Su compañera de intrigas fue la asturiana Beatriz Díaz, muy desenvuelta y divertida en escena como corresponde a ‘Despina’ y muy solvente a nivel vocal para el personaje.

La sencilla producción del propio Teatro Cervantes dirigida por Curro Carreres, ha sido suficiente, pese a su enorme austeridad y a unos irrelevantes y poco entendibles proyecciones videográficas (¿moda?, ¿esnobismo tecnológico?), gracias a una lograda e interesantísima dirección de actores que, en clara sintonía con el foso, ha puesto de manifiesto la intensidad dramatúrgica, la atinada caracterización así como las líneas esenciales de este dramma giocoso.

Tanto la orquesta como el coro malagueño se presentaron adecuadamente maleables como fantástica fue la labor de José Miguel Román al clavecín.

 

 

 

Puro Mozart. Cosí fan tutte en Málaga

Críticas de Cosí fan tutte en Málaga

Reseñas de Cosí fan tutte de Mozart en el Teatro Cervantes de Málaga

Dirección sólida volcada hacia los acentos y plegada a la excelencia del sexteto vocal ofreciendo un exquisito equilibrio entre la línea vocal y la musical, sin excesos. Este Mozart de la Filarmónica apetece carnal y lleno gracia con momentos enmarcables como la obertura o la arrolladora escena final de esta ópera bufa. 

No son tantas las ocasiones en las que un elenco vocal resulta tan notable. En realidad estuvo cercano a lo irrepetible, tal vez la influencia de Hernández-Silva sería decisiva, aunque también los ecos del pasado concurso lírico granadino. El dúo formado por la malagueña Perles y la barcelonesa García firmaron momentos sublimes gracias al prodigioso empaste de ambas cantantes. El contraste llegaría de la mano de Beatriz Díaz una Despina imborrable que junto a Martínez-Castignaní ejercieron papeles decisivos para el éxito de la producción. El elenco solista se completaba con la voces del barítono Damián del Castillo y Pablo García, tenor de notables cualidades tímbricas que lo hacían idóneo para el cristal de este título mozartiano. 

Alejandro Fernández, LA OPINIÓN DE MÁLAGA,  06.03.2018 

La soprano malagueña Berna Perles (Fiordiligi) exhibió sus grandes dotes -afinación, gusto, dominio-, bordando en especial el ‘Come scoglio’, como la mezzosoprano Carol García (Dorabella), muy centrada, y la estupenda labor -también como actriz- de otra soprano, Beatriz Díaz (Despina). El dúo masculino del tenor Pablo García López (Ferrando), con buenos momentos en ‘Un aura amorosa’, y el barítono de formación malagueña Damián del Castillo (Guglielmo), con suficiencia e intensidad, cerrando este sexteto Enric Martínez-Castignani (Don Alfonso), muy entonado como filósofo y ‘vecchio’. La Orquesta Filarmónica de Málaga fue el soporte adecuado para el desarrollo de la ópera… La efectiva labor de dirección y concertación de Hernández-Silva y la agilidad indudable en el desarrollo de la obra, atribuible al director de escena Curro Carreres, redondearon una más que estimable representación.

Manuel del Campo, DIARIO SUR, 04.03.2018

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Su triple naturaleza de comedia ligera y hasta de intriga, de farsa bufa y de profundo drama se ha visto perfectamente anunciada en el tratamiento musical que el maestro Hernández-Silva ha hecho de la obertura, facilitando subliminalmente al oyente la percepción de toda esa técnica teatral desarrollada a lo largo de su acción en perfecta connivencia con el director de escena Curro Carreres. Hernández-Silva ha ahormado a la orquesta malagueña buscando el sonido clásico más autentico, al que ha imprimido una expresividad cuasi-camerística, efecto que ha favorecido el desarrollo escénico así como la intervención del elenco canoro al distinguir con especial sensible instinto, las características vocales de cada uno de los cantantes, cualidad esta previa y absolutamente necesaria de un director de voces que, a través de la música, ha de sacar todo el sustrato psicológico de cada uno de sus personajes. Éste ha sido uno de los grandes secretos del éxito de esta representación.

Un segundo aspecto a destacar, que ha facilitado que todo funcionara como un mecanismo perfectamente engranado, ha sido el equiparable nivel dramático, vocal y musical de los seis protagonistas de la obra, facilitando así la simétrica geometría pretendida por el libretista Da Ponte y el propio Mozart… Muy esperada era la actuación de la soprano malagueña Berna Perles haciendo de Fiordiligi después de haber ganado, entre otros, el Primer Concurso de Ópera ‘Mozart’ de Granada con este papel…. su forma de afrontar la complicada interválica del aria contenida en el segundo cuadro del acto final, ‘Per pietà, ben mío’, fue resuelta con un destacado sentido musical y concentración dramática.

El tenor cordobés Pablo García López […] interpretó este papel con fácil expresión vocal de tenor lírico-ligero que hace posibles los agudos sin esforzada impostación, lo que le permite cantar como si de hablar se tratara. Su interpretación de la famosa aria ‘Un Aura amorosa’, sentado en el proscenio, fue admirable por su delicadeza expresiva y musicalidad, demostrando sus progresos en habilidad vocal, particularidad por la que está llamado a ocupar un lugar preferente dentro de los tenores de su generación.

…un foso muy bien cohesionado por el director que, desde su formación vienesa, ha logrado sacar lo mejor de la tradición mozartiana convirtiendo a los filarmónicos malagueños en un personaje más del argumento, aflorando una misteriosa función concertante de mágico efecto que envolvía al oyente como sustancial apoyo a un libreto de encomiable talento. Así se puede afirmar que sólo en ocasiones de máximo entendimiento y coordinación como la ofrecida en esta representación se puede admirar la grandeza ‘giocosa’ que aquí quiere transmitir Wolfgang Amadeus Mozart.

José antonio Cantón EL MUNDO, 04.03.2018

 

El Maestro Hernández Silva además de mozartiano de pro, desde su llegada a Málaga ha apostado por voces que con el tiempo vamos encontrándonos y escuchando en distintos coliseos…El elenco de este Così parecía tenerlo claro, no ya por las seis voces específicas en cada rol sino por ese “descubrimiento” de José Miguel Román al clave al que considero el séptimo personaje por la excelencia en todas y cada una de sus intervenciones (el trabajo previo con el maestro venezolano me lo imagino largo y detallista), una OFM sonando a cámara con dinámicas casi siempre contenidas favoreciendo toda la acción sobre el escenario… un engranaje instrumental que Hernández Silva manejaría con autoridad y precisión de relojero. 

Pablo García López mozartiano puro en emisión y dicción, casi sobreactuado en lo cómico pero hondo en interpretación, ganando cuerpo en los graves siendo ya un tenor al que seguir. Su Aura amorosa literal y digna de bisarse cortó la respiración al público malagueño…

…un sexteto homogéneo, bien dibujado vocalmente para todo un juego de equilibrios mozartianos donde Hernández Silva volvió a demostrar conocimiento y pasión por Mozart transmitido a todos.

Pablo Siana, LA MÚSICA EN SIANA (Blog), 05.03.2018