Onofri dirige Armida de Haydn en Eisenstadt

Onofri dirige Armida de Haydn en Eisenstadt

El director y violinista italiano Enrico Onofri dirige Armida de Haydn en el Castillo Esterházy de Eisenstadt, al frente de la Haydn Philharmonie y con Ana María Labin, Anicio Zorzi Giustiniani, Francisco Fernández-Rueda, Roberta Mameli, Fernando Guimarães y Christian Senn en los principales papeles. 

Enrico Onofri, director y violín

Nacido en Rávena, su carrera comienza con una invitación de Jordi Savall para ser concertino de La Capella Real. Desde entonces ha tocado con ensembles como el Concentus Musicus Wien, el Ensemble Mosaics o el Concerto Italiano, siendo concetrtino y solista de Il Giardino Armonico desde 1987 a 2010. En 2002 debuta como director con gran éxito y aplauso de la crítica, siendo desde entonces invitado a dirigir ensembles y orquestas por toda Europa, Japón y América. Entre 2005 y 2013 es director principal de Divino Sospiro, ensemble residente del Centro Cultural de Belém en Lisboa, año en que crea el ensemble Imaginarium para interpretar el repertorio barroco italiano.

Enrico Onofri dirigiendo con las manos

Actúa en los auditorios más importantes del mundo como el Musikverein y Konzerthaus de Vienna, Mozarteum de Salzburgo, Philarmonie y Unter den Linden Operahouse en Berlín, Alte Oper en Frankfurt, Concertgebouw en Amsterdam, Teatro San Carlo en Nápoles, Carnegie Hall y Lincoln Center en Nueva York, Wigmore Hall y Barbican Hall en Londres, Tonhalle de Zurich, Théâtre des Champs-Elysées y Théâtre du Châtelet en París, Auditorio Nacional en Madrid, Oji Hall en Tokio, Osaka Symphony Hall, Colón de Buenos Aires; y con artistas como Nikolaus Harnoncourt, Gustav Leonhardt, Christophe Coin, Cecilia Bartoli o Katia and Marielle Labèque.

En la temporada 2012/13 dirige la orquesta de la Ópera de Lyon e inmediatamente es invitado a dirigir otro concierto la temporada siguiente y Orfeo y Eurídice de Gluck en 2015. Dirige también una serie de conciertos con la Kammerorchester Basel, que le vuelve a invitar para dirigir una gira y grabaciones discográficas. Dirige habitualmente a la Orquesta Barroca de Sevilla, Camerata Bern, Festival Strings Lucerne, Orchestra Ensemble Kanazawa, Cipango Consort de Tokyo y orquestas como la Real Orquesta Sinfonica de Sevilla, Orchestre d’Auvergne, Orchestre de l’Opéra de Lyon, Kammerorchester Basel.  Fue artista residente del Ambronay Festival 2014.

Muchas de sus grabaciones con Teldec, Decca, Naïve, Astrée, Deutsche Harmonia Mundi/Sony, Passacaille,Winter & Winter, Virgin, Opus111, Zig Zag Territoireset Nichion han recibido prestigiosos galardones internacionales como Gramophone Award, Grand Prix des discophiles, Echo Deutsche Schallplattenpreis, Premio Caecilia, Premio Fondazione Cini of Venice, La Nouvelle Académie du Disque y numerosos Diapason d’Or, Choc de la Musique, 10 Répertoire.

Desde 2000 es profesor de violín barroco e interpretación de música barroca en el Conservatorio Bellini de Palermo y es invitado regularmente a ofrecer máster clases en Italia, Japón y Europa, recientemente ha sido invitado por la Julliard School de Nueva York.

 

 

Enrico Onofri en Torroella y Santander

Enrico Onofri en Torroella y Santander

El violinista y director italiano Enrico Onofri regresará de nuevo a España este verano para visitar los Festivales de Torroella de Montgrí y de Santander en compañía de la también violinista Lina Tur para interpretar la integral de los cuatro libros de Dúos para dos violines de Bela Bartok, que suman un total de 44 piezas (45 en realidad pues el nº 36 es doble). Los conciertos tendrán lugar en el Palacio de Solterra – Fundación Vilacasas, de Torroella de Montgrí, el Jueves 2 de Agosto a las 20:00 hs.; y en la Iglesia de Santo Domingo de Herrera de Ibio, Cantabria, el sábado 4 de Agosto a las 21:00 hs.

Enrico Onofri medio cuerpor tocando violín blanco y negro

Nacido en Rávena, su carrera comienza con una invitación de Jordi Savall para ser concertino de La Capella Real. Desde entonces ha tocado con ensembles como el Concentus Musicus Wien, el Ensemble Mosaics o el Concerto Italiano, siendo concetrtino y solista de Il Giardino Armonico desde 1987 a 2010. En 2002 debuta como director con gran éxito y aplauso de la crítica, siendo desde entonces invitado a dirigir ensembles y orquestas por toda Europa, Japón y América. Entre 2005 y 2013 es director principal de Divino Sospiro, ensemble residente del Centro Cultural de Belém en Lisboa, año en que crea el ensemble Imaginarium para interpretar el repertorio barroco italiano.

Onofri actúa en los auditorios más importantes del mundo como el Musikverein y Konzerthaus de Vienna, Mozarteum de Salzburgo, Philarmonie y Unter den Linden Operahouse en Berlín, Alte Oper en Frankfurt, Concertgebouw en Amsterdam, Teatro San Carlo en Nápoles, Carnegie Hall y Lincoln Center en Nueva York, Wigmore Hall y Barbican Hall en Londres, Tonhalle de Zurich, Théâtre des Champs-Elysées y Théâtre du Châtelet en París, Auditorio Nacional en Madrid, Oji Hall en Tokio, Osaka Symphony Hall, Colón de Buenos Aires; y con artistas como Nikolaus Harnoncourt, Gustav Leonhardt, Christophe Coin, Cecilia Bartoli o Katia and Marielle Labèque.

En la temporada 2012/13 dirige la orquesta de la Ópera de Lyon e inmediatamente es invitado a dirigir otro concierto la temporada siguiente y Orfeo y Eurídice de Gluck en 2015. Dirige tambiénuna serie de conciertos con la Kammerorchester Basel, que le vuelve a invitar para dirigir una gira y grabaciones discográficas. Dirige habitualmente a la Orquesta Barroca de Sevilla, Camerata Bern, Festival Strings Lucerne, Orchestra Ensemble Kanazawa, Cipango Consort de Tokyo y orquestas como la Real Orquesta Sinfonica de Sevilla, Orchestre d’Auvergne, Orchestre de l’Opéra de Lyon, Kammerorchester Basel. Fue artista residente del Ambronay Festival 2014.

Muchas de sus grabaciones con Teldec, Decca, Naïve, Astrée, Deutsche Harmonia Mundi/Sony, Passacaille,Winter & Winter, Virgin, Opus111, Zig Zag Territoireset Nichion han recibido prestigiosos galardones internacionales como Gramophone Award, Grand Prix des discophiles, Echo Deutsche Schallplattenpreis, Premio Caecilia, Premio Fondazione Cini of Venice, La Nouvelle Académie du Disque y numerosos Diapason d’Or, Choc de la Musique, 10 Répertoire.

Desde 2000 Onofri es profesor de violín barroco e interpretación de música barroca en el Conservatorio Bellini de Palermo y es invitado regularmente a ofrecer máster clases en Italia, Japón y Europa, recientemente ha sido invitado por la Julliard School de Nueva York.

Enrico Onofri con la Sinfónica de Bochum

Enrico Onofri con la Sinfónica de Bochum

El próximo sábado 2 de Junio el director y violinista italiano Enrico Onofri vuelve a ponerse al frente de la Bochumer Symphoniker para cerrar por esta temporada el ciclo de tres conciertos anuales que hace con la orquesta alemana bajo el epígrafe genérico de BoSy Concerto mit Enrico Onofri. En esta ocasión afrontará un programa que, bajo el título ‘Más allá de la Edad de la Ilustración‘, incluye obras de Mozart, Boccherini y Paisiello junto a las Folk Songs de Luciano Berio, para las que contará con la participación de la mezzo-soprano Cristina Zavalloni.

El primero de los conciertos de esta temporada fue el 16 de Diciembre, llevó por título ‘Una Navidad Italiana‘, incluyó obras de Vivaldi, Corelli, Geminiani y Zavateri y contó con la participación de la soprano Francesca Aspromonte; el segundo tuvo lugar el 10 de Febrero y bajo el título ‘Barroco real – Barroco falso‘, incluyó obras de Telemann, Haendel, Grieg y Respighi y en él, el propio Onofri actuó como director y solista.

Enrico Onofri cara en brazos

Photo by Maria Svarbova

Pocos días después, el 5 de Junio, estará dando un concierto en el Auditorio de la Hospedería de Fonseca al frente de la Orquesta Barroca de la Universidad de Salamanca y, de nuevo, junto a María Espada -con la que hace poco también coincidió en la Orquesta Barroca de Sevilla-, que se repetirá al día siguiente en el Auditorio Nacional. Ambos conciertos pertenecen al ciclo del Centro Nacional para la Difusión Musical del INAEM. El programa, que lleva por título ‘Del templo al festín. Música galante en la Europa Meridional‘, incluye obras de Traetta, Gennaro Manna, Alessandro Scarlatti, Juan Martín Ramos, Antonio Sacchini y Niccolò Jommelli, varias de ellas recuperación histórica y estreno en tiempos modernos, recuperaciones encargadas por el CNDM.

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Se trata de un fin de temporada con gran presencia en nuestro país pues aún a principios de Mayo estaba obteniendo unas excelentes críticas por su dirección de la ópera L’Isola disabitata, de Haydn, nuevamente en la temporada de la Orquesta Barroca de Sevilla y en la que contó con la participación del barítono Fulvio Bettini, y a mediados del mismo mes estaba ofreciendo sendos conciertos con la Orquesta Sinfónica de Bilbao dentro de su ciclo BOSbaroque, en el que además de dirigir compartió las tareas de solista con el también violinista Massimo Spadano. Además este verano ofrecerá dos conciertos junto a la también violinista Lina Tur Bonet en los Festivales de Torroella y Santander con un repertorio dedicado a los dúos para violín de Bela Bartok.

 

 

 

Enrico Onofri con la Sinfónica de Bilbao

Enrico Onofri con la Sinfónica de Bilbao

Tras las excelentes críticas obtenidas con el último programa del ciclo de abono de la Orquesta Barroca de Sevilla los pasados 2 y 3 de Mayo en el Teatro Lope de Vega de Sevilla, en el que dirigió la ópera L’Isola disabitata de Haydn, con Roberta Mameli, Silvia Frigato, Víctor Sordo y Fulvio Bettini, el director y violinista italiano Enrico Onofri aborda esta semana un nuevo programa barroco en el ciclo BOSbaroque de la Orquesta Sinfónica de Bilbao. Será los próximos días jueves, 17 y viernes, 18 de Mayo en el Palacio Euskalduna de Bilbao, y el programa, bajo el título genérico ‘El Legado de Corelli’ incluye obras de Geminiani, Mossi, Muffat, Vivaldi y, naturalmente, el propio Corelli.

En este programa Enrico Onofri actúa como director y violinista, y comparte protagonismo solístico con Massimo Spadano en el Concierto para dos violines, violonchelo, cuerdas y continuo en sol menor Op. 3 nº 2 R. 578 de L’estro armonico de Vivaldi. Junto a esta obra habrá varios ‘concerti grossi de Geminiani, Mossi y Corelli, y una sonata de Muffat.

Enrico Onofri cara en brazos

Photo by Maria Svarbova

Esta no será todavía su última visita a España durante la temporada pues el próximo 6 de Junio se le podrá ver de nuevo en la Sala de Cámara del Auditorio Nacional de Madrid, en el ciclo del Centro Nacional de Difusión Musical. En esta ocasión estará al frente de la Orquesta Barroca de la Universidad de Salamanca con un programa dedicado a la música galante de la Europa meridional que incluye dos recuperaciones históricas, una de ellas también estreno en tiempos modernos, se trata de una Cantata al Santísimo y una Lamentación de Juan Martín Ramos. Junto a Ramos se escucharán obras de Traetta, Jommelli, Manna, Sacchini y A. Scarlatti. 

Además, este verano participará en dos importantes festivales españoles en un formato de dúo con la también violinista Lina Tur Bonet con los dúos de Bela Bartok en programa, será en el Festival de Torroella de Montgrí y Festival Internacional de Santander los días 2 y 4 de Agosto. Entretanto visitará también a la Orquesta Sinfónica de Bochum, con la que mantiene una estrecha relación profesional, y la Orquesta Sinfónica Siciliana.

 

 

 

Enrico Onofri, Barroca de Sevilla. Excelentes críticas

Enrico Onofri, Barroca de Sevilla. Excelentes críticas

La fuerza expresiva de Onofri

Cabría plantear la pertinencia de cerrar la temporada de la Orquesta Barroca con un programa como el que anoche y hoy presenta en el Teatro Lope de Vega. Porque no es esta pequeña ópera de Haydn una obra que entusiasme al público en general y que lo predisponga a subscribir el abono de la temporada que próximamente se anunciará. 

Haydn siempre es Haydn, claro, y aquí el gran creador quiso posiblemente experimentar con las posibilidades dramáticas de la orquesta, asumiendo la boga que por entonces tenía el nuevo género del melodrama (melólogo en España), en el que los actores recitaban un drama con el colchón expresivo de las intervenciones orquestales. En esta joyita dramática de Metastasio Haydn plantea seis arias y un cuarteto final en medio de amplios pasajes de recitativos orquestales de fuerte carga dramática y que exigen una dirección minuciosa y teatral y una orquesta flexible y preparada para súbitos cambios expresivos.

EXHIBICIÓN DE TÉCNICA ORQUESTAL EN UNA ÓPERA EXPERIMENTAL DE HAYDN

Todo un ejercicio de expresividad orquestal que tuvo en Onofri al director ideal, dada su capacidad para extraer sentido narrativo de cada parte de un compás y así lo volvió a demostrar en los abundantes pasajes en los que la orquesta subraya el sentido de cada palabra. La OBS le siguió con flexibilidad y brillo, con intervenciones solistas de muchos quilates.

Estupendo el cuarteto vocal seleccionado, especialmente en el caso de una Mameli capaz de sombrear y llenar de claroscuros su sonido. Brillante Frigato, muy en el papel de ingenua; potente Bettini (algo nasal) y muy lírico Sordo, con tendencia a sonidos fijos.

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Photo by Maria Svarbova

La isla de Haydn

Enrico Onofri dirige L’Isola disabitata de Haydn con la Orqiesta Barroca de Sevilla

José Amador Morales – Codalario – 7 de Mayo de 2018

Resulta hasta cierto punto sorprendente el hecho por el que un libreto como el de L’isola disabitata del célebre Metastasio, de trama tan inconsistente y con tan escasos momentos dramáticos de entidad, fuese tan reclamado por compositores como Giuseppe Bonno (Madrid, 1753), Niccolò Jommelli (Ludwigsburg, 1761) o Tommaso Traetta (Padua, 1765). Encargado a instancia del gran Farinelli para la corte de Aranjuez, la ausencia de un teatro adecuado motivó la simplicidad de componentes, convirtiéndolo de facto en una ópera de cámara.

Cuando Joseph Haydn compone música sobre este libreto en 1779 para la corte Estérhazy nos encontramos en pleno desarrollo del nuevo estilo clásico surgido tras la crisis de la ópera seria, el progresivo éxito de la bufa, la reforma de Gluck y esa suerte de síntesis entre el estilo galante y los celebrados efectos del llamado Sturm und Drang. Además, el compositor vienés para esa fecha ya ha desarrollado una imponente carrera y atesora unos resortes compositivos que le llevarán a ser considerado junto a Mozart el máximo exponente de la música de su tiempo. Musicalmente su versión de L’isola disabitata se ajusta a la perfección a los criterios de simplicidad del nuevo estilo, evitando superficiales ornamentaciones, desarrollando el recitativo acompañado (es muy significativo que la primera aria se sitúe bien avanzada la ópera), suprimiendo repeticiones y, en definitiva, realzando los valores expresivos de la melodía en sí y de la riqueza tímbrica (recordemos que Haydn tenía a su disposición una orquesta de reconocido prestigio). No obstante, a nivel global la ópera adolece de cierta irregularidad en el desarrollo dramático y, salvo ciertos momentos como la obertura y el amplio finale (con esa suerte de concerto grosso con voces), no se encuentra entre lo más logrado de Haydn quien, por otra parte, tampoco fue en el terreno operístico donde obtuvo su mayor reconocimiento (al contrario que su admirado Mozart, cuyo talento teatral es esencial hasta cuando no compone para la escena).

La Orquesta Barroca de Sevilla culminaba su actual temporada con esta competente lectura de la ópera de Haydn ofrecida en sendas versiones concertantes. Dirigida por Enrico Onofri, un habitual invitado del conjunto sevillano, su ejecución rezumó frescura, vitalidad y, sobre todo, un sonido limpio y equilibrado dentro de cierta sobriedad. Entre los cantantes destacaron la Sylvia encantadora y muy comunicativa de Silvia Frigato, comodísima en este rol, la expresiva Costanza de Roberta Mameli y el idiomático y elegante Ernico de Fulvio Bettini. No obstante, la pretendida musicalidad del Gernando de Víctor Sordo no compensó una emisión sin apoyo y de resonancia nasal.

 

La isla no estaba deshabitada

La Orquesta Barroca de Sevilla despide la temporada en el Lope con un encantador Haydn menor

Ismael G. Cabral – El Correo de Andalucía – 03 mayo 2018 
 
La Orquesta Barroca de Sevilla clausura esta semana su temporada 17/18 en Sevilla con dos funciones de la ópera ‘L’isola disabitata’, de Haydn. / Jesús Barrera

© Jesús Barrera

 

Un tanto prematuramente la Orquesta Barroca de Sevilla (OBS) despedía anoche (aunque hoy hay una segunda y última función) su temporada de conciertos 17/18 con una interpretación en concierto de L’isola disabitata (1779) de Franz Joseph Haydn, segunda ópera del compositor austríaco que el conjunto aborda tras aquella lejana escenificación de Lo Speziale en 2002 en el Teatro de la Maestranza. En ambos casos dos títulos líricos menores pero ejemplarmente defendidos por la OBS, la de hoy, lógicamente, seguro muy superior a la que hace 16 pudimos juzgar. Volvía el italiano Enrico Onofri, principal director invitado de la Orquesta, seguramente el mejor fichaje posible para respaldar una ópera como esta que, precisamente, no funciona sola, queremos decir, sin que haya un concertador que cuide cada esquirla de una obra prolija en recitativos y con arias no excesivamente brillantes.La patina del tiempo no otorga mayor valor a las obras de arte, y esta Isla deshabitada deviene a nuestros oídos en un momento no especialmente inspirado de la trayectoria del compositor de Il mondo della luna.

Sin embargo, la Barroca tiene por sana costumbre no poner nada en los atriles que sus músicos no crean hasta las últimas consecuencias, lo que viene siendo exprimir una creación –ofrecida (presupuesto obliga) en versión de concierto– en la que pudimos valorar cada subrayado de los recitativos. No es lugar común reiterar el marcado dramatismo y teatralidad que Onofri confiere a sus versiones, potenciando como vimos anoche cada frase, cada comentario, de un teatro musical en el que se logró lo más difícil, no echar de menos escenario alguno. A nivel instrumental, es cierto que el concertino, Stefano Barneschi, sufrió alguna difícil coyuntura con la afinación, pero tanto el bajo continuo –sobresaliente el llamativo virtuosismo del recitativo previo al cuarteto final, otra vez la imponente Mercedes Ruiz– como maderas y vientos ofrecieron una prestación modélica y con un sonido global enormemente característico de la OBS.

Sin medianías, sensacional la soprano Roberta Mameli, altísima en los agudos, con una proyección controlada y un estilo plenamente clásico. Silvia Frigato, de timbre elegante y voz bien centrada, quedó algo oscurecida en el final por su compañera, aunque su canto fue igualmente apreciable durante toda la representación. Si bien Fulvio Bettini supo moldear su voz de bajo, que no sonó envarada y corrió con naturalidad, no logró –o no quiso– rebajar el vibrato en su canto, llevando a Haydn a terrenos casi rossinianos. Al tenor Haydn le reserva escasos momentos de lucimiento, en todo caso Víctor Sordo otorgó lo máximo que podía a su papel de Gernando. La peripecia dramática no supera el calificativo de tontería dieciochesca. Pero el número final compensa con creces cualquier pero que queramos ponerle.