Iviglia y Laske, Mesías en Málaga

Iviglia y Laske, Mesías en Málaga

El tenor italiano Enrico Iviglia y el barítono alemán Thomas Laske, junto a la soprano Isabel Monar y la mezzo Marta Infante, formarán parte del elenco de El Mesías, de Haendel, en versión de Mozart, que la Orquesta Filarmónica de Málaga ofrece los próximos 21 y 22 de Diciembre como conciertos de Navidad dentro de su temporada de abono, dirigidos todos por Igor Ijurra.

Enrico Iviglia es un tenor italiano de consolidada trayectoria en teatros como la Scala de Milán, el Reggio de Turín, la Fenice de Venecia o el San Carlo de Nápoles, particularmente destacado en los exigentes y comprometidos papeles de tenores rossinianos (Liebenskoff, Don Luigino y Cavalier Belfiore, de Il Viaggio a Reims; Lindoro, de La Italiana en Argel; Almaviva, de Il Barbiere di Siviglia; Rodrigo, de Otello; Narciso, de El Turco en Italia; Don Ramiro, de Cenerentola; etc. aunque también ha destacado en otros terrenos como Gastone de La Traviata; Nemorino de Elissir de Amore; Tebaldo, de I Capuleti e i Montecchi; o Ferrando de Cosí fan tutte y Don Ottavio de Don Giovanni.

El barítono alemán Thomas Laske alterna con naturalidad su profunda dedicación al oratorio y género sacro en general -que abarca desde las Pasiones de Bach al War Requiem de Britten-; con un gran interés por el Lied, al que ha dedicado varios registros discográficos –Lieder eines fahrenden Gesellen, Rückert-Lieder y Kindertotenlieder, de Mahler, y Winterreise de Schubert; y la ópera, donde su versatilidad le permite afrontar papeles que van desde Monteverdi y Haendel a Luciano Berio pasando por Mozart, Gounod, Massenet, Verdi, Puccini, Wagner o Krenek.

Composición de imágenes de Enrico Iviglia y Thomas Laske para Mesías

Ambos cantantes son bien conocidos en España, Thomas Laske nos ha visitado este mismo 2017 en dos ocasiones, en gira con la Misa en Si menor de Bach junto a la Akademie für Alte Musik Berlin y en un Requiem de Brahms con la OFM, Juanita Lascarro y Hernández-Silva; y a Iviglia se le pudo ver un poco antes con la Real Filharmonía de Galicia, también en un Mesías dirigido por Enrico Onofri, con María Espada, Marina Comparato y Fulvio Bettini, precedido por su debut en el Teatro Real de Madrid como Liebenskof de Il Viaggio a Reims.

 

 

 

 

Thomas Laske con la Filarmónica de Málaga

Thomas Laske con la Filarmónica de Málaga

Tras una exitosa gira por España con la Misa en Si menor de Bach junto al Windsbacher Knabenchor y la Akademie für Alte Musik Berlin bajo la dirección de Martin Lehmann, Thomas Laske se encuentra ya en Andalucía para unirse a la Orquesta Filarmónica de Málaga y Juanita Lascarro, con los que cantará Ein Deutsches Requiem de Johannes Brahms bajo la dirección de Manuel Hernández-Silva, en el que será el primer concierto del maestro hispano-venezolano tras hacerse pública su renovación de contrato con la orquesta malagueña. Serán en el Teatro Cervantes los días 6 y 7 de Abril. A estos dos conciertos le sigue un intenso calendario en que el barítono alemán cantará obras como la Pasión según San Juan y Cantatas de Bach, Creación de Haydn o Elías de Mendelssohn. 

Thomas Laske

Thomas Laske nació en Stuttgart y recibió su primera formación como cantante como miembro del Stuttgarter Hymnus-Chorknaben. Se graduó como ingeniero audiovisual en 1996, al tiempo que estudiaba canto con Brigitte Dürrler e interpretación de Lied con Ria Goetze en Dusseldorf. Estudió también con Andreas Schmidt y Otto Edelmann. En 1997 ganó los primeros premios en el Concurso Richard Strauss en Múnich y en el Concurso Schmolz-Bickenbach en Düsseldorf.

En el ámbito del concierto ha actuado con directores como Karl-Friedrich Beringer, Georg Christoph Biller, Riccardo Chailly, Mariss Jansons, Peter Neumann, Krysztof Penderecki, Hellmuth Rilling o Wolfgang Sawallisch; y formaciones como Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks, Gewandhausorchester Leipzig, Orchestra Sinfonica di  Milano Giuseppe Verdi, St. Petersburg Philharmonic, Thomanerchor Leipzig y Windsbacher Knabenchor. Realizó conciertos en Bélgica, Dinamarca, Francia, Gran Bretaña, Italia, Austria, Rusia, España, Países  Bajos, Suiza o la República Checa. Varias grabaciones de Radio y en CD dan fe de su trayectoria, la última de las cuales es la Pasión según San Mateo de Bach con el Thomanerchor y la Gewandhausorchester de Leipzig.

Su carrera operística se inició como miembro del Opera Estudio de la Deutsche Oper am Rhein Dusseldorf-Duisburg. Entre 1999 y 2001 formó parte de la compañía del Schiller Theater North Rhine-Westphalia Gelsenkirchen/Wuppertal. Desde entonces ha cantado en la Bayerische Staatsoper de Múnich, Deutsche Oper Berlin, Oper Frankfurt/Main y Deutsche Oper am Rhein Dusseldorf. Su repertorio incluye Barbiere, Conte Almaviva, Don Giovanni, Guglielmo, Eugene Onegin, Sharpless y Valentin, entre otros.

Thomas Laske, gira española y Requiem de Brahms con Hernández-Silva

Thomas Laske, gira española y Requiem de Brahms con Hernández-Silva

Thomas Laske está de gira por España con la Misa en Si menor de Bach junto al Windsbacher Knabenchor y la Akademie für Alte Musik Berlin, todos bajo la dirección de Martin Lehmann. Los conciertos tendrán lugar desde el domingo 26 de Marzo en Girona, Pamplona el 28, Barcelona el 29, Madrid el 30 y Oviedo el 1 de Abril, para terminar el 3 en Turín. A continuación viajará a Andalucía para unirse a la Orquesta Filarmónica de Málaga y Juanita Lascarro, con los que cantará Ein Deutsches Requiem de Johannes Brahms bajo la dirección de Manuel Hernández-Silva, en el Teatro Cervantes los días 6 y 7 de Abril. Sigue un intenso calendario que incluye obras como la Pasión según San Juan y Cantatas de Bach, Creación de Haydn o Elías de Mendelssohn.

Thomas Laske

Thomas Laske nació en Stuttgart y recibió su primera formación como cantante como miembro del Stuttgarter Hymnus-Chorknaben. Se graduó como ingeniero audiovisual en 1996, al tiempo que estudiaba canto con Brigitte Dürrler e interpretación de Lied con Ria Goetze en Dusseldorf. Estudió también con Andreas Schmidt y Otto Edelmann. En 1997 ganó los primeros premios en el Concurso Richard Strauss en Múnich y en el Concurso Schmolz-Bickenbach en Düsseldorf.

En el ámbito del concierto ha actuado con directores como Karl-Friedrich Beringer, Georg Christoph Biller, Riccardo Chailly, Mariss Jansons, Peter Neumann, Krysztof Penderecki, Hellmuth Rilling o Wolfgang Sawallisch; y formaciones como Symphonieorchester des Bayerischen Rundfunks, Gewandhausorchester Leipzig, Orchestra Sinfonica di  Milano Giuseppe Verdi, St. Petersburg Philharmonic, Thomanerchor Leipzig y Windsbacher Knabenchor. Realizó conciertos en Bélgica, Dinamarca, Francia, Gran Bretaña, Italia, Austria, Rusia, España, Países  Bajos, Suiza o la República Checa. Varias grabaciones de Radio y en CD dan fe de su trayectoria, la última de las cuales es la Pasión según San Mateo de Bach con el Thomanerchor y la Gewandhausorchester de Leipzig.

Su carrera operística se inició como miembro del Opera Estudio de la Deutsche Oper am Rhein Dusseldorf-Duisburg. Entre 1999 y 2001 formó parte de la compañía del Schiller Theater North Rhine-Westphalia Gelsenkirchen/Wuppertal. Desde entonces ha cantado en la Bayerische Staatsoper de Múnich, Deutsche Oper Berlin, Oper Frankfurt/Main y Deutsche Oper am Rhein Dusseldorf. Su repertorio incluye Barbiere, Conte Almaviva, Don Giovanni, Guglielmo, Eugene Onegin, Sharpless y Valentin, entre otros.

 

 

Críticas de Kun-Woo Paik con NY Phil.

Críticas de Kun-Woo Paik con NY Phil.

Paik, Bělohlávek, brillantísimo Beethoven con la Filarmónica

David Wright, New York Classical Review, 09.12.2016

El jueves por la noche, a los 70 años, el pianista Kun-Woo Paik (…) hizo su primera aparición con la NY Philharmonic en Nueva York. Tras su interpretación del Concierto nº 3 en Do menor de Beethoven, solo cabe desear muchas más.

Los aficionados al piano ya le conocían por su reciente grabación de la integral de las 32 sonatas de Beethoven. La interpretación en directo del jueves, sin filtros, demostró que esas magistrales lecturas en CD no fueron trucos de estudio.

Prácticamente estático en su banco, arqueado sobre el teclado, Paik puso una fluida técnica totalmente al servicio de la música, trayendo cada compás a una vibrante vida, moldeándolos con enorme expresividad,

Su interpretación fue ejemplar en el sentido más literal: Uno querría traer a cada estudiante de piano a la sala y decir: Así es como suena Beethoven cuando todo está en su sitio –sin jactancia, sin exageración, solo cada nota, cada frase, y énfasis donde es necesario para levantar el edificio completo ante tus ojos,

Puede un solista influir en la forma en que toca la orquesta? Como sino explicar la sonora, arquitectónica cualidad de la larga exposición orquestal, liderada por el maestro Jiří Bělohlávek, antes de la entrada del solista. El amplio fraseo de la orquesta, balance tonal, e infalible sentido de la dirección fueron un reflejo de los del pianista, tanto en estas páginas iniciales como a lo largo de toda la obra.

una de las más convincentes interpretaciones de Beethoven de esta o cualquier temporada.

Leer la crónica completa de David Wright en New York Classical Review

Haciendo que Beethoven parezca fácil. Mejor tarde que nunca

Anthony Tomassini, The New York Times, 10.12.2016

El distinguido pianista Kun-Woo Paik hizo un esperado debut en la temporada de abono de la Filarmónica de Nueva York…. El Sr. Paik dio magistral cuenta de esta conocida obra, tocando con un sonido inusualmente cálido y penetrante, y exponiendo los pasajes rápidos con gracia elocuente.

El Sr. Paik, que vive en Paris, ha centrado su carrera en Europa. En 2004 tocó el 3º de Prokofiev con la orquesta en una gira en Corea, pero esta ausencia del escenario de la Filarmónica ha sido una negligencia.

Su interpretación del jueves fue un modelo de como extraer del piano un sonido rico y redondo sin ningún esfuerzo aparente. Su magistral acercamiento a la obra, correspondido por el Sr. Bělohlávek y la orquesta, puede haber carecido de agitación superflua, pero expuso a la perfección la estructura interna y el desarrollo dramático. Hubo hasta un toque de diablura en en la vivaz interpretación del Rondó final.

Leer la crónica completa de Anthony Tommasini en The New York Times

Nunca es tarde si la dicha es buena. 

Pedro J. Lapeña Rey, Codalario, 19.12.2016

Y la forma de tocar de este poeta del piano (Wilhelm Kempf) me vino a la cabeza el sábado al escuchar a su antiguo alumno, ahora septuagenario, interpretar de manera admirable el Concierto en do menor del sordo de Bonn. Su interpretación huyó de todo tipo de efectismos, centrándose en lo puramente musical. Sin aspavientos ni gesticulaciones innecesarias, sacrificó algo del contundente sonido beethoveniano de alguno de sus colegas para conseguir, sin esfuerzo aparente alguno, con una tranquilidad pasmosa, desplegando musicalidad y poesía a partes iguales, una versión expresiva, con vida propia, donde la música fluía con naturalidad, que nos dejó de piedra.

Leer la crónica de Perdo J. Lapeña Rey en Codalario

 

 

Kun-Woo Paik. Nunca es tarde si la dicha es buena

Kun-Woo Paik. Nunca es tarde si la dicha es buena

Crítica: Debut a los setenta años de Kun-Woo Paik con la Filarmónica de Nueva York.

Nueva York. David Geffen Hall  10-XII-2016. Temporada de abono de la Orquesta Filarmónica de Nueva York (NYPO). Kun-Woo Paik, piano. Director musical: Jiri Belohlavek. Obertura de De la casa de los muertos de Leos Janacek. Concierto para piano nº 3 en Do menor, Pp. 37 de Ludwig van Beethoven. Sinfonía nº 6 en do mayor, op. 60 de Antonín Dvořák.

Y la forma de tocar de este poeta del piano (Wilhelm Kempf) me vino a la cabeza el sábado al escuchar a su antiguo alumno, ahora septuagenario, interpretar de manera admirable el Concierto en do menor del sordo de Bonn. Su interpretación huyó de todo tipo de efectismos, centrándose en lo puramente musical. Sin aspavientos ni gesticulaciones innecesarias, sacrificó algo del contundente sonido beethoveniano de alguno de sus colegas para conseguir, sin esfuerzo aparente alguno, con una tranquilidad pasmosa, desplegando musicalidad y poesía a partes iguales, una versión expresiva, con vida propia, donde la música fluía con naturalidad, que nos dejó de piedra.

Por Pedro J. Lapeña Rey – Codalario

El mundo de la música está lleno de paradojas. Hoy en día los escenarios musicales de todo el planeta están llenos de artistas orientales. No siempre fue así. En los años 60, Kun-Woo Paik fue de los primeros coreanos en venir a Nueva York a estudiar con Rosina Lhévinne en la Juilliard School. En aquellos años, antes de instalarse definitivamente en Paris, acompañaba habitualmente a la violista japonesa NobukoImai en sus conciertos neoyorquinos. Dio recitales en el Alice Tully Hall, y años más tarde fue un habitual del Carnegie Hall. Por eso es sorprendente nunca haya tocado con la NYPO – salvo una colaboración en 2014 en una gira de la orquesta por Corea a las órdenes de LorinMaazel–y los conciertos de este fin de semana hayan supuesto a sus setenta años, su debut con la orquesta aquí en Nueva York.

El pianista, con una amplia carrera en Francia – es Chevalier de l’Ordre des Arts et des Lettres -, Italia e Inglaterra  – fue invitado a la Última noche de los Proms en 1987 –ha tocado en varias ciudades españolas como Las Palmas, La Coruña o Sevilla en años atrás. Tras sus años en Nueva York y antes de afincarse en Paris, también  estudió en Italia con Wilhelm Kempf. Y la forma de tocar de este poeta del piano me vino a la cabeza el sábado al escuchar a su antiguo alumno, ahora septuagenario, interpretar de manera admirable el Concierto en do menor del sordo de Bonn. Su interpretación huyó de todo tipo de efectismos, centrándose en lo puramente musical. Sin aspavientos ni gesticulaciones innecesarias, sacrificó algo del contundente sonido beethoveniano de alguno de sus colegas para conseguir, sin esfuerzo aparente alguno, con una tranquilidad pasmosa, desplegando musicalidad y poesía a partes iguales, una versión expresiva, con vida propia, donde la música fluía con naturalidad, que nos dejó de piedra. Precisamente lo que tanto echamos en falta en muchos de sus colegas asiáticos.

Este enfoque puede ser discutible en los Conciertos segundo y cuarto, y claramente insuficiente en el “Emperador”, pero en este tercero tiene todo su sentido, en una interpretación que le hermana a otros solistas que el arriba firmante ha tenido la ocasión de ver en el pasado como Alicia de Larrocha, Emanuel Ax o Maria Joao PiresEntre el público como espectador de lujo, su compatriota Ban Ki-Moon, en sus últimos días como Secretario General de las Naciones Unidas, no se lo quiso perder.

¿Qué decir del acompañamiento de Jiri Belohlavek y la orquesta? Sencillamente magistral. La versión de Paik reclamaba un acompañamiento “a la antigua”, con orden, control y balance entre las secciones, eminentemente musical y de fraseos amplio. Lo tuvimos en grado sumo, con la brillantez propia de esta orquesta lideradacon sabiduría por el director checo. La enorme ovación fue correspondida tras hacerse bastante de rogar por una obra fuera de programa, la tercera de las Romanzas sin palabras, op. 17 de Gabriel Fauré.

Jiri Belohlavek nos sorprendió desde su entrada al escenario. No le veía desde hace tres años, cuando tras terminar su etapa de titular en la Orquesta Sinfónica de la BBC, le vi su primer concierto en Rotterdam, al ser nombrado “Principal director invitado” de la Filarmónica. En la ciudad holandesa aun lucía su característica melena rizada. Sin embargo el sábado se presentó con la cabeza completamente afeitada. Un cambio completo de imagen que espero sea por decisión personal y no por razones médicas. El director checo tampoco ha sido un habitual de la NYPO. Hasta la fecha solo les había dirigido en una ocasión. Fue en 1985 cuando era Director de la Sinfónica de Praga, cinco años antes de alcanzar la titularidad de la Filarmónica Checa. Como fue notorio, su salida  tumultuosa de ésta, fue el origen de su gran carrera internacional. Lo que perdieron los checos lo ganamos el resto. Su dedicación a ser el paladín de la opera de su país lo conocemos bien en España con su inolvidable dirección de la Katya Kabanova de Robert Carsen en el Teatro Real y es muy conocida en el Metropolitan donde ha dirigido cinco producciones distintas en los últimos años.

Tras oírle la Obertura de “Desde la casa de los muertos” no se nos podía quitar de la cabeza que sería oír la obra entera a sus manos. Pocas veces han sonado las cuerdas de esta orquesta tan chirriantes y a la vez tan brillantes como el otro día. Los metales, imponentes, envolvieron el sonido de manera admirable.

La segunda parte fue dedicada a la Sexta Sinfonía de Antonín Dvorak, de entrañable recuerdo para un servidor. El primer concierto que vi a Jiri Belohlavek fue en 1991 con esta obra, en el primero de los ciclos sinfónicos de la añorada Fundación Cajamadrid. Dedicado en aquella ocasión a las últimas cuatro sinfonías del compositor bohemio, la Fundación se trajo a la Orquesta Filarmónica Checa para cuatro conciertos dirigidos a pares por Belohlavek y el mítico Vaclav Neumann. Veinticinco años después, parece que el tiempo no pasa por el director checo. La fuerza que imprimió a la versión me recordó a aquella con la que nos sorprendió hace la friolera de veinticinco años.

Consciente del altísimo nivel de la orquesta, les exigió al máximo desde el Allegro inicial, donde la influencia de Johannes Brahms es innegable. El Adagio fue perfilado con un fraseo de primera, esplendoroso y perfectamente construido. El Belolahvek más vibrante y espectacular se desató en el Scherzo, uno de los más famosos de la historia de la música. Se lanzó a tumba abierta sobre el “furiant”, la danza checa sobre la que se construye el mismo, y la orquesta, con un nivel de precisión excelente, respondió de manera brillante. Los violines, todos a una bajo las órdenes hoy de la segunda concertina Sheryl Staples – quien ya nos había asombrado en la Obertura “janacekiana” – fraseaban con brillantez y eran contestados con igual nivel de precisión por violas, violonchelos y contrabajos doblando las segundas voces. Se relajó algo en el Finale, muy solemne en su parte intermedia y de nuevo acelerado en un final deslumbrante, con una coda imponente, digno colofón de este enorme concierto.