Mahan Esfahani se presenta en el Festival de Música Antigua de Sevilla el próximo domingo 22 de marzo en el Espacio Turina a las 20:00 con un programa titulado Domenico Scarlatti y la Ilustración española, que, naturalmente, incluye como contenido principal diversas sonatas del compositor hispano-italiano junto a obras de otros autores como Juan Bautista Cabanilles, Cantallops, Antonio Soler o Carl Philipp Emmanuel Bach.
Reproducimos a continuación las notas al programa que el propio Mahan redactó para el su debut en el FEMÀS:
Si bien resulta anacrónico hablar de la influencia del flamenco en la música de Domenico Scarlatti, muchas de las tradiciones que sin duda conoció durante sus tres décadas en España finalmente se fusionaron más tarde, en el Romanticismo temprano, en lo que hoy se denomina imperfectamente “flamenco”. Resulta sumamente instructivo, tanto para el intérprete como para el oyente, examinar las sonatas a la luz de los estilos preflamencos que moldearon la conciencia musical de Scarlatti. Por ejemplo, la Sonata en re mayor K.490 es claramente una saeta, un lamento cantado al final de la Cuaresma acompañado de una sombría marcha en 4 (que aún se escucha en las famosas celebraciones de la Semana Santa sevillana); esta, a su vez, da paso a dos bailes festivos: la seguidilla (un vigoroso baile en 3) y la bulería (en compás compuesto, esencialmente 6/8). Estas dos últimas danzas se citan, respectivamente, en las Sonatas K.491 y K.492. Así, en un raro tríptico de sonatas, Scarlatti crea un cuadro andaluz con sonidos: ¡Goya avant la lettre! La K.53en re mayor, por otro lado, es una sonata regia que representa la pompa colorida que Scarlatti habría presenciado en alguna de las innumerables ceremonias que ocupaban la corte española. La Sonata K.215 en mi mayor evoca, en el inicio de su segunda mitad, el tipo de técnicas de guitarra en las que una plétora de tonos sin acordes (acciaccature en la teoría italiana del bajo continuo) crea una oleada de color que impacta y deleita los oídos.
La presencia continua en España de la cultura artística morisca y ladina mucho después de la expulsión de dichas comunidades, junto con la difusión de dichas tradiciones por toda España por parte de los gitanos nómadas, sin duda causó una profunda impresión en el compositor a su llegada a España a finales de la década de 1720. Pero igualmente digno de consideración es el entorno intelectual español como centro de la Ilustración temprana. Con la ascensión de los monarcas de la Casa de Borbón al trono español en 1700, las ideas francesas inevitablemente se abrieron paso tanto en los círculos cortesanos como en los religiosos españoles. De hecho, los teólogos del siglo XVIII en el sur de Europa siguieron con avidez las últimas tendencias científicas e intelectuales, incluso si el Vaticano las tildaba oficialmente de contrarias al dogma eclesiástico. Así, muchos músicos –todos empleados en diversos grados por instituciones religiosas– estuvieron expuestos a una rica fusión de materialismo y espiritualidad explorada por la última generación de pensadores cartesianos franceses y españoles. Si bien el método cartesiano podría considerarse fríamente racional, la búsqueda de la comprensión del mundo natural mediante la observación y el razonamiento alberga en sí misma una esencia del ideal clásico posterior de la imitación de la naturaleza como forma de estudio. La tendencia de algunos compositores barrocos a crear obras que fueran un espejo del mundo (en lugar de una abstracción imaginada) no se basaba necesariamente en un ideal del ser humano inculto como la forma suprema de ser expresivo, sino en una respuesta crítica al potencial atomismo de Descartes y sus seguidores. Así, situar el elemento folclórico en el centro de la obra puede entenderse como el método de Scarlatti para elevar a sus semejantes en la Cadena del Ser medieval y como una forma de racionalizar el impacto transformador de la cultura ibérica en su propia conciencia.
Esta reflexión sonora de la humanidad fue continuada por el clérigo jerónimo Antonio Soler, quien durante su larga estancia en el monasterio real de El Escorial compuso unas 150 sonatas para teclado y mucho más. De nuevo, escuchamos influencias de la tradición popular, por ejemplo, la charrada salmantina en la Sonata en do sostenido menor R 21, una danza en 3/8 con un marcado énfasis en el segundo tiempo en la segunda mitad de la frase, mientras que citas de la jota aragonesa –repleta de castañuelas y bandurria– se pueden escuchar en la Sonata en fa sostenido mayor R 90. Que Soler fuera alumno de Scarlatti sigue siendo tema de debate, y la evidencia documental que respalda tal afirmación es bastante endeble. Asumir que su estilo testimonia la influencia directa de Scarlatti es considerar los hispanismos en la obra del compositor mayor como necesariamente originados exclusivamente por él, en lugar de haber sido adoptados del entorno estético existente en la música española. La obra de Juan Cabanilles, organista valenciano anterior a Scarlatti y Soler, atestigua concisamente esta tendencia en la música instrumental española a imitar los bailes populares y sus multifacéticas estructuras métricas; de hecho, el término pasacalles denota literalmente un baile callejero. Como ejemplo de música de la generación posterior, procedente de zonas más lejanas de Iberia, la Sonata en do menor de un tal Cantallos (compositor por lo demás desconocido para la historia) exhibe la influencia de la escuela Scarlatti/Soler de finales del siglo XVIII. En esta obra, bastante intrigante aunque breve, editada por el pianista cubano Joaquín Nin a partir de un manuscrito catalán, escuchamos la alternancia entre un compás ternario simple y uno compuesto, típico de la seguiriya gitana.
A pesar de la renovada confianza de la primera era del dominio borbónico, la España del siglo XVIII era una potencia imperial hegemónica que había superado con creces su apogeo. Sin embargo, sería erróneo considerarla un país completamente periférico, aislado de las tendencias europeas. La tendencia de los compositores españoles a aludir a las tradiciones populares no significa que la música culta española fuera folclórica, sino que se relacionaba con la misma mezcla intelectual primordial de la que se nutrían artistas como Haydn y Schubert. Al transformar y reinterpretar la cultura popular como parte de un todo artístico basado en un lenguaje musical elevado o relativamente abstracto, estos compositores exploraron una tensión dialéctica esencial entre lo particular y lo universal de una manera que deleita las emociones y conecta con el inconsciente colectivo.
Christian Vásquez regresa de nuevo a la Orquesta Pasdeloup, con la que ha establecido una estrecha relación en las últimas temporadas, para ofrecer un programa centrado en la música de los Estados Unidos y titulado genéricamente Américan Dreams, que incluye Fanfare for the Common Man de Aaron Copland y su suite para orquesta Rodeo, seguida de Colonial Dance de Florence Price y el romántico Concierto n.º 3 de S. Rachmaninov, que eligió Estados Unidos como su tierra de acogida, interpretado como solista por Mihkel Poll. Será el sábado 14 de marzo a las 15:00 en la Philharmonie de París.
Christian Vásquez fue Director Musical de la Orquesta Sinfónica Teresa Carreño de Venezuela, a la que dirigió en una notable gira por Europa que los llevó a Londres, Lisboa, Toulouse, Múnich, Estocolmo y Estambul. Ha sido también Director Titular de la Orquesta Sinfónica de Stavanger entre 2013 y 2019 y Principal Director Invitado de la Het Gelders Orkest de 2015 a 2020, cargo que inició en una gira por los Países Bajos con un programa latino.
Tras su debut con la Orquesta Sinfónica de Gävle en octubre de 2009, una de sus primeras apariciones en Europa, Christian Vásquez fue nombrado su Principal Director Invitado, cargo que desempeñó entre 2010 y 2013. Ha trabajado con la Philharmonia Orchestra, Residentie Orkest, Orchestre de la Suisse Romande, Sinfónica de la Radio de Viena, Camerata de Salzburgo, Sinfónica Estatal de Rusia, Filarmónica de Tokyo o Sinfónica de Singapur. En Norteamérica ha dirigido la National Arts Centre Orchestra (Ottawa) y Filarmónica de Los Ángeles, durante su participación en su Young Artist Fellowship programme.
Desde entonces Christian ha dirigido orquestas como la Royal Northern Sinfonia, Orchestre National du Capitole de Toulouse, Sinfónica de Galicia, Berlin Konzerthausorchester, Sinfónica de la Radio de Praga, Festival Beethoven de Varsovia, Filarmónica de Turku, Filarmónica de Luxemburgo, Sinfónica de la Radio de Praga, Filarmónica de Poznan, Filarmónica de Rotterdam, Sinfónica de New Jersey, Filarmónica de Helsinki, Orquesta Sinfónica Nacional de México, Sinfónica de Basilea, Filarmónica de Múnich, Filarmónica de Gran Canaria, Orquesta Nacional de Estonia, Orquesta Real Danesa, Orquesta de la Radio de Noruega o la Orquesta Nacional de la RTE de Irlanda. Su primer compromiso operístico en Europa fue en la Ópera de Noruega con Carmen. Otros recientes compromisos incluyen la Opéra National de Paris como asistente de Gustavo Dudamel y conciertos en Polonia, España, Noruega, Israel, Corea, EEUU, etc. Christian Vásquez inició el aprendizaje del violín a la edad de 8 años, en la ciudad de San Sebastián de los Reyes, estado Aragua. En 2006 comenzó sus estudios de dirección orquestal bajo la tutela del maestro José Antonio Abreu, y ese mismo año fue nombrado director musical de la Sinfónica Juvenil José Félix Ribas, del estado Aragua.
Johannes Moser regresa a la Euskadiko Orkestra tras sus aclamadas actuaciones de los últimos años para tocar el Concierto en la menor de Robert Schumann bajo la dirección de Riccardo Frizza. Los conciertos tendrán lugar, como habitualmente, en las principales capitales vascas, los días 13 (Auditorio Baluarte de Pamplona), 14 (Palacio Euskalduna de Bilbao), 16 (Kursaal de San Sebastián), 17 (Conservatorio Jesús Guridi de Vitoria) y 18 (de nuevo San Sebastián). Johannes es un viejo conocido de la Euskabiko Orkestra a la que desde su debut en 2011 ha visitado en diversas ocasiones en 2014, 2016 y 2020, esta última para participar también en la grabación de un disco interpretando el Concierto para violonchelo de Fernando Velázquez. En España estuvo este pasado otoño con la Sinfónica de Castilla y León para protagonizar el estreno en España del Dzonot, concierto para violoncello de Gabriela Ortiz, bajo la dirección de Paolo Bortolameolli.
Johannes Moser y la música actual
Johannes Moser es un incansable promotor de nueva música para su instrumento, por mencionar sólo algunos, el pasado otoño protagonizó el estreno en España del Concierto para violonchelo de Detlev Glanert junto a la Orquesta Sinfónica de Galicia bajo la dirección de Anna Rakitina. Este concierto había tenido su estreno mundial a comienzos de ese mismo año 2024 en Luxemburgo con Johannes en la parte solista por supuesto, la Orchestre Philharmonique du Luxembourg y Gustavo Gimeno, mismos protagonistas que ofrecieron el estreno alemán dos días después en la Philharmonie de Colonia; mientras que el estreno norteamericano tuvo lugar en el mes de marzo en Canadá, con la Toronto Symphony Orchestra y Osmo Vänskä. También en febrero de 2024 estrenó en Alemania el concierto para violonchelo y orquesta de Bernd Richard Deutsch junto a la hr-Sinfonieorchester, Orquesta de la Radio de Frankfurt. Este concierto es resultado de un encargo realizado por la mencionada orquesta de Frankfurt junto a la Tonkünstler-Orchester Niederösterreich, con la que lo estrenó ya en 2020 en la Gran Sala del Musikeverein bajo la dirección de Yutaka Sado, y en 2017 estrenó también Story Teller, concierto para violoncello de Johannes Kalitzke con la Deutsches Symphonie-Orchester Berlin bajo la dirección del propio compositor, grabado en el sello KAIRÓS con los mismos protagonistas.
En la actualidad se halla inmerso en los estrenos del concierto Before we fall, de Anna Thorvaldsdottir, por las orquestas que formaron parte del consorcio de encargo, el más reciente, el cuarto, tuvo lugar el pasado viernes 16 de enero bajo la dirección de Jukka-Pekka Saraste en la sala de conciertos Musiikitalo de la capital finlandesa con la Filarmónica de Helsinki. Los estrenos anteriores fueron con la Sinfónica de San Francisco y Dalia Stasevska, el pasado mayo; con la Sinfónica de la BBC y Eva Ollikainen en los Proms de Londres en agosto; y con la Sinfónica de Islandia y la misma Ollikainen en septiembre. Los siguientes estrenos tendrán lugar ya en la temporada 2026/27 a cargo de la Orquesta de Stavanger con Joshua Weilerstein y la Sinfónica de Odense bajo la dirección de Pierre Bleuse.
Delyana Lazarova regresa a Pamplona para ponerse de nuevo al frente de la Orquesta Sinfónica de Navarra los próximos 12 y 13 de marzo en el Auditorio Baluarte de la capital y en el Centro Cultural Kulturgunea de Tafalla, ambos días a las 19:30. Si en su debut con la OSN en 2024 dirigió dos conciertos para trompeta de Cecilia McDowall y Aleksandra Pakhmutova con la solista noruega Tine Thing Helseth y la 9ªde Dvořák, esta vez se ha diseñado un programa que comienza con Entr’acte, de Carolyn Shaw (1982), el Concierto para arpa en Mi bemol Mayor, op.74 de Reinhold Glière (1875-1956) con Xavier de Maistre como solista, para terminar con la Sinfonía n.º 4 en La Mayor, op. 90, Italiana, de Felix Mendelssohn (1809-1847). En poco más de dos meses, los días 22 y 23 de mayo, Delyana regresará a España para su debut al frente de la Sinfónica de Galicia a la que dirigirá en un programa que incluye el Concierto para piano en la menor, op. 54 de Britten, con Lukas Sternath como solista, y el Concierto para orquesta de Béla Bartók.
Delyana Lazarova
Orquestas como la Philharmonia Orchestra, la BBC Symphony Orchestra y la Minnesota Orchestra, la Orchestre National de France, la Deutsches Symphonie-Orchester Berlin, la Frankfurt Radio Symphony Orchestra o la Netherlands Philharmonic aprecian el enfoque colaborativo con que Delyana afronta sus compromisos. Al permitir que el carácter y la historia de cada orquesta moldeen su visión, crea interpretaciones llenas de matices, de modo que nunca hay dos encuentros iguales.
Después de ganar la primera edición del Concurso Internacional Siemens Hallé de Dirección de Orquesta en febrero de 2020, Delyana Lazarova fue directora asistente de Sir Mark Elder en la Orquesta Hallé y directora musical de la Orquesta Juvenil Hallé en Manchester de 2020 a 2023. Fue también asistente de Cristian Măcelaru en la Orquesta Sinfónica WDR de Colonia y la Orquesta Nacional de Francia. En 2020, ganó el Premio de Dirección James Conlon en el prestigioso Festival de Música de Aspen, y éxitos anteriores incluyen el Concurso Internacional de Dirección de NRTA en 2019 y la Beca de Dirección Bruno Walter en el Festival de Música Contemporánea de Cabrillo en California en 2017 y 2018. Delyana estudió dirección en la Zürcher Hochschule der Künste (ZHdK) con el profesor Johannes Schlaefli. Asistió a numerosas clases magistrales con Bernard Haitink, Paavo Järvi, Leonard Slatkin, Mark Stringer, Robert Spano y Mathias Pintscher, entre otros. Además de su master en dirección, es una violinista consumada con un máster y diploma de interpretación de la Escuela de Música Jacobs en Indiana, donde estudió con Mauricio Fuks y recibió una beca por su excelencia artística.
Enrico Onofri dirige Idomeneo, re di Creta, de Wolfgang Amadeus Mozart, drama musical en tres actos, KV 366, con libreto de G. B. Varesco basado en el anterior de Danchet para Idomeneo (1712) de Campra, con dirección escénica de Calixto Bieito, en el Teatro de la Monnaie de Bruselas, que lo co-produce con el Teatro Nacional de Praga. Idomeneo se estrenó en Residenztheater de Múnich el 29 de enero de 1781. Enrico Onofri y Calixto Bieito están al frente del siguiente reparto y equipo técnico: Idomeneo, Joshua Stewart; Idamante, Gaëlle Arquez; Ilia, Shira Patchornik; Elettra, Kathryn Lewek; Gran Sacerdote de Neptuno, Michael J. Scott; La Voce Frederic Jost; escenógrafa, Anna-Sofia Kirsch; diseñadora de vestuario, Paula Klein; diseñador de iluminación, Reinhard Traub / Calixto Bieito; diseñador de vídeo, Adrià Reixach, maestro del coro, Emmanuel Trenque, Orquesta Sinfónica y Coro de La Monnaie. Las funciones tendrán lugar los días 10, 12, 14, 18, 20, 22, 24, 26 y 28 de marzo de 2026.
A su regreso a casa tras la guerra de Troya, Idomeneo, rey de Creta, se ve envuelto con su barco en una violenta tormenta. En medio de las turbulentas olas y los acantilados amenazantes, hace una terrible promesa a Neptuno, dios del mar: si él y sus hombres se salvan, sacrificará a la primera persona que encuentre en tierra firme. Cuando Idomeneo llega a una playa de Creta y ve a su propio hijo, Idamante, se ve sumido en una auténtica pesadilla. Con Idomeneo, Mozart, de 25 años, logró su gran salto como compositor de ópera. Con su lirismo desenfrenado, sus arias ricamente variadas y su profundidad emocional, características ideales para la dirección precisa e intensa de Enrico Onofri, la partitura reúne todas las influencias musicales que Mozart ya había absorbido a lo largo de su notablemente rica carrera temprana: el poder expresivo de la ópera seria italiana, las escenas a gran escala y los ballets de la tradición francesa, los fundamentos sinfónicos de la escuela de Mannheim y, por supuesto, su propio genio musical. El resultado es una partitura deslumbrante que estableció definitivamente a Mozart como compositor de ópera.
Enrico Onofri profundiza su consolidación como director de ópera en los escenarios más prestigiosos con producciones como Serse o Agrippina, de Haendel, en la Ópera de Zurich y el Teatro de la Maestranza de Sevilla, respectivamente, Il Trionfo dell’Onore de Scarlatti en el Teatro de la Fenice de Venecia, o, próximamente, un Rapto en el Serrallo en uno de los escenarios más importantes de Italia. Enrico Onofri es un director con una importante presencia en España donde ha establecido una relación estrecha con orquestas como la Real Filharmonía de Galicia, la Orquesta de RTVE y especialmente la Orquesta Barroca de Sevilla.