Mondrian es el título del nuevo disco de Mahan Esfahani para el sello Rubicón Classics con obras de Carolin Shaw, Gary Carpenter y Gavin Bryars grabados durante la visita que el pasado febrero Mahan hizo a la Royal Liverpool Philharmonic y que saldrá al mercado el próximo 30 de octubre: Carolin Shaw: Concerto for Harpsichord and Strings (13′); Gary Carpenter: Mondrian, concerto for harpsichord (16′) y Gavin Bryars: Harpsichord Concerto Busoni’s Chickering (27′), los dos primeros grabados junto al Ensemble 10/10 y la dirección de Clark Rundell, y el tercero con la Royal Liverpool Philharmonic Orchestra bajo la batuta de Andrew Manze.
Aparte del Concierto para clave de Manuel de Falla, el Concert champêtre de Francis Poulenc y el concierto de Martinu —todos ellos de las décadas de 1920 y 1930—, durante los siguientes 100 años y salvo excepciones (el caso de España es absolutamente anómalo, con alrededor de una docena de conciertos entre los que se cuentan los de Robert Gerhard, Salvador Bacarisse, Xavier Montsalvatge, Cristóbal Halffter, Josep Soler, Jesús Villa Rojo, Tomás Marco, José Luis Turina, José María Sánchez-Verdú, Alberto Olmo, Francisco Coll o Alberto Carretero) hubo poco interés por el instrumento que había dominado la época barroca. Este álbum recoge tres nuevos conciertos, dos de los cuales (los de Bryars y Carpenter) fueron encargados por la Royal Liverpool Philharmonic Society.
Compuestos entre 2018 y 2023, estos conciertos representan tres respuestas muy diferentes a la pregunta de cómo podría ser un concierto para clavecín de principios del siglo XXI. El concierto de Shaw hace un guiño al modelo barroco; el de Carpenter se remonta a las primeras décadas del siglo XX y al de de Falla, tiene proporciones similares en cuanto al conjunto acompañante, aunque no se trata de un homenaje al concierto del compositor español, sino que su inspiración es el artista Piet Mondrian. El concierto de Bryars también toma como modelo el concierto barroco; sin embargo, una figura de principios del siglo XX —Ferruccio Busoni— planea sobre la obra. Busoni poseía un clavicémbalo fabricado por Chickering & Sons bajo la supervisión de Arnold Dolmetsch, y esto da al concierto de Bryars su enigmático título. Fue compuesto para el talento único de Mahan Esfahani.
