El Cuarteto Bretón graba junto al pianista Rubén Yessayan un disco monográfico dedicado a la obra de Hermes Luces, que integra sus cuartetos nº 1 y 2 y un breve quinteto con piano que lleva por título Danza bajo el Cielo Nocturno. El disco está distribuido digitalmente por el sello Novus Promusica. Los dos cuartetos que se presentan en este disco están divididos en movimientos. No obstante, cada cuarteto está concebido como una unidad estructural de forma que los diferentes movimientos se entretejen y participan de procesos formales comunes.

El cuarteto nº 1 fue compuesto durante la primavera de 2016 y surgió como resultado del encargo del Cuarteto Bretón, dedicatario del mismo, que lo estrenó el 25 de mayo de 2017 en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid). Está dividido en tres movimientos. Tras una introducción expectante, el primer movimiento se inicia con una melodía modal y circular puntuada por un enérgico bordón rítmico en el violonchelo cuya violencia acaba arrastrando al resto del cuarteto a su terreno. Súbitamente este incisivo ritmo muta en un grácil pero inquietante acompañamiento sobre el que el chelo dibujará fragmentos de una melodía que nunca llega a completarse. Diferentes procesos de transformación tejidos mediante sutiles interpolaciones llevan a este primer movimiento a un final claramente abierto.  El segundo movimiento surge como una digresión de este final. Parece que toda aquella violencia y frustración escondía una profunda ternura. El tercero y último movimiento surge también, como un esqueje, del primer movimiento para acabar tejiendo un tapiz en el que veremos en relación todos los materiales de la pieza.

Cuarteto Bretón, nuevo disco de Hermes Luaces

El cuarteto nº2 fue escrito a finales de 2021 a raíz de un encargo del Festival Internacional de Música “Villa de Medinaceli” y está dedicado a las cuatro intérpretes responsables de su estreno: Ema Alexeeva y Erica Ramallo al violín, Ana Mª Alonso a la viola y Lucía Otero al violonchelo. Los cuatro movimientos de los que consta esta obra comienzan con un sencillo ritmo binario que toma distintas formas en cada movimiento. El primer movimiento está dominado por el impulso arrollador de esta secuencia rítmica  que mutará de diversas maneras dando lugar a una variedad de ritmos y cantos nuevos. En el segundo movimiento el ritmo binario se transforma en una ligera danza similar a la habanera. En el tercer movimiento la enérgica célula rítmica que inicia el cuarteto se transforma en una suave superficie de hielo transparente bajo la cuál fluye una corriente oscura y amenazante. Cuando esta corriente aflora por fin, inicia una danza claramente emparentada con el primer movimiento pero esta vez en ritmo ternario. El cuarto movimiento es un torbellino en el que se entretejen todos los materiales de los tres anteriores junto con otros nuevos.

El disco se cierra con un breve quinteto con piano titulado Danza bajo el Cielo Nocturno. Esta música surge, al igual que el segundo cuarteto, como encargo del Festival “Villa de Medinaceli” y está dedicado a su director Rubén Yessayan, que es además el pianista protagonista de su estreno y de esta grabación. La pieza nació con la función de cerrar un concierto en el que previamente se habían escuchado los dos cuartetos de cuerdas. La idea era, en un principio, que la obra tuviera un carácter ligero y despreocupado. Sin embargo, ocurre a menudo en la vida que los momentos más reveladores se nos presentan sin avisar en el momento más trivial.