Hernández-Silva, Flores y Rondón; excelentes críticas

Hernández-Silva, Flores y Rondón; excelentes críticas

Manuel Hernández-Silva a la batuta, Pacho Flores a las trompetas, Leo Rondón al cuatro venezolano y la Real Filharmonía de Galicia, ofrecieron los pasados 11, 12 y 13 de Enero en Santiago, Vigo y A Coruña un concierto de esos que quedan en la memoria de los espectadores toda una vida, como así lo reflejaron las estruendosas ovaciones del respetable y unas apoteósicas críticas que no escatimaron elogios y que compartimos hoy aquí. En esos conciertos tuvo lugar el estreno absoluto de la obra de Pacho, Cantos y Revueltas.

Esta semana, cada uno por su lado, se podrá ver a Hernández-Silva junto a la Orquesta de Extremadura dirigiendo El Amor Brujo y la 12ª de Shostakovich; y a Pacho Flores con la Orquesta Sinfónica de Bilbao y Alondra de la Parra tocando Akban Bunka de Christian Lindberg y Concierto Mestizo de Efraín Oscher,

Pacho Flores con la Real Filharmonía de Galicia bajo la dirección de Manuel Hernández-Silva. Disciplina y libertad

Por Beatriz Cancela para CODALARIO |@beacancela Santiago de Compostela, 11-I-18. Auditorio de Galicia. Concierto de temporada. Real Filharmonía de Galicia. Dirección: Manuel Hernández-Silva. Trompeta: Pacho Flores. Participación especial: Leo Rondón (cuatro). Obras de Neruda, Villa-Lobos, Pacho Flores, Revueltas y Ginastera.

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Cpyright RFG

Auguraba la directora técnica de la Real Filharmonía de Galicia (RFG) apenas unos minutos antes del concierto en el espacio “Convers@ndo con” que sería aquella “una noche especial para recordar”, y estaba en lo cierto. En una semana en la que se sucedían -al menos- dos efemérides que incrementaban el simbolismo de esta celebración y se enfatizaba el vínculo entre este nuestro “finis terrae” y ultramar. La primera de ellas, la conmemoración del 68º aniversario de fallecimiento del literato, dibujante y político “rianxeiro”  Castelao (1886-1950) en tierras Argentinas. De hecho, será la emigración uno de los temas más presentes en su obra con alusiones a ese “alma viaxeira” de tantos gallegos que los llevaría “alén do mar”:

[…] E a alma viaxeira de Galicia formou desde entón, no fondo do Atlántico, un camiño de esqueletos –proseguimento do camiño das estrelas− para deixarmos testemuño oculto e dramático da nosa comunicación con América“. [Castelao, A. Sempre en Galiza, Libro II, cap. XX].

“[…] Y el alma viajera de Galicia formó desde entonces, en el fondo del Atlántico, un camino de esqueletos -proseguimiento del camino de las estrellas- para dejarnos testimonio oculto y dramático de nuestra comunicación con América”. [Castelao, A. Sempre en Galiza, Libro II, cap. XX].

En segundo lugar, los seis meses del concierto de Gustavo Dudamel al frente de la Orquesta Sinfónica de Galicia y del Orfeón Donostiarra en una Praza do Obradoiro hasta los topes, y donde quedaba patente el estrecho vínculo con Venezuela en concreto.

Unos puentes que vinimos a rememorar este jueves de nuevo en la capital gallega, el viernes en Vigo y el sábado en A Coruña, con la Real Filharmonía de Galicia (RFG). Tras un guiño al repertorio barroco para trompeta, emergía Hispanoamérica ejemplificada en Venezuela -principalmente-, Brasil, México y Argentina. Un repertorio atractivo con el que Manuel Hernández-Silva rompía con sus propuestas anteriores. El director titular y artístico de la Orquesta Filarmónica de Málaga es ya un gran conocido de la RFG, que con esta suma ocho intervenciones; hecho que de seguro coadyuvó a infundir firmeza a la hora de exponer este sugerente planteamiento.

Al encanto del repertorio se añadía, ya no sólo la participación solista de un mediático Pacho Flores, que en los últimos tiempos acumula una ingente actividad concertística, sino el estreno absoluto de una obra de su propia autoría.

Sin olvidar las raíces barrocas del repertorio trompetístico sonaba el Concierto para corno da caccia y cuerdas de Neruda. Sobre una orquesta comedida, en la que contrastaba el sonido del clave, se alzaba el solista. Con sonoridad dulce discurrían frases alabeadas, cadenciadas, sobre raudos y escurridizos mordentes y trinos. Una ejecución mecánica del conjunto que contrastaba con la calidez del instrumento solista y que en los solos brindaba, con destreza, unas agilidades más propias del repertorio contemporáneo.

Después de la brillante Aria de la Bachiana brasileira núm. 5 de Villa-Lobos, donde Flores cambió de registro y modo de ejecución sin abandonar nunca la expresividad bajo un fraseo ampuloso y contenido, llegaba el momento más ansiado. Cantos y revueltas de Pacho Flores es una fantasía concertante para trompeta e instrumentos de cuerda, articulada sobre melodías, bailes populares y la inclusión de esta variante del joropo venezolano, por una parte; por otra, se perciben toques de jazz y salsa, aunando las tradiciones que configuran el sustrato indígena, africano y español, base de su cultura. Hasta tres instrumentos requirió el compositor para dar rienda suelta a una amplia gama de efectos y juegos sonoros cuya máxima -más que lograda y presente- no era otra que un delicioso y expresivo lirismo. Por su parte, el cuatrista Leo Rondón defendió un papel sumamente exigente para este instrumento popular más asociado al acompañamiento armónico y que, en esta obra, adquiere fundamental protagonismo, dejándonos momentos sublimes junto a los contrabajos, liberado de corsés y ataduras pero con un dominio técnico natural más que patente. A ello se sumó la participación del propio director con las maracas, brindándonos un delirante episodio a tres con el cuatro y la trompeta.

En sí, obra colorida, de grandes exigencias técnicas y capacidad expresiva a partes iguales, que viene a sumar un digno y enriquecedor eslabón al repertorio para trompeta -y por supuesto, para cuatro- del siglo XXI. En lo que respecta al intérprete y compositor, en su línea: elegante y cercano, afable y comunicativo, lírico y perito, minucioso y expresivo.

Dos bises se sucedieron después del estruendoso aplauso que provocó la obra en el auditorio. En primer lugar, la obra popular venezolana El diablo suelto, interpretada por el triunvirato formado por trompeta, cuatro y maracas. Partitura ágil y alegre que contrastó diametralmente con el introspectivo Invierno porteño de Piazzola.

Tras semejante caudal de sensaciones, en la segunda parte, la orquesta pasó de anfitriona a protagonista. En Redes suite, de Revueltas, Hernández-Silva optó por una ejecución contrastante, efectista y sensacionalista. El fin de fiesta lo constituyó la Suite de Danzas de Estancia, op. 8a de Ginastera, cerrando el ciclo de obras dedicadas a labores rústicas tradicionales. Un arduo trabajo orquestal en su conjunto, con severas secciones para la percusión, un fraseo ampuloso en su segundo movimiento y una Danza final (Malambo) viva y ágil en crescendo, donde la orquesta, compenetrada, alcanzaba un apoteósico final.  

Aquella expectación inicial fue correspondida con creces por sus protagonistas que lograron arrebatar a la platea, prácticamente llena, estruendosas ovaciones, y dejando en la memoria de los allí presentes el recuerdo de un concierto indudablemente inolvidable.

Pacho anda suelto

Alfredo López-Vivié Palencia para mundoclasico.com, martes, 16 de enero de 2018. Santiago de Compostela, jueves, 11 de enero de 2018. Auditorio de Galicia. Pacho Flores, trompeta; Leo Rondón, cuatro venezolano. Real Filharmonía de Galicia. Manuel Hernández Silva, director. J.B.G. Neruda: Concierto para corno da caccia y cuerdas; Héitor Villa-Lobos: Aria de la Bachiana brasileira nº 5; Pacho Flores: Cantos y revueltas; Silvestre Revueltas: Redes Suite; Alberto Ginastera: Suite de danzas de Estancia, op. 8a. Asistencia: 90%.

Dice el maestro Binaghi que una crítica buena siempre es más breve que una mala. Y dice bien, hasta el punto de que en esta ocasión bastaría con que ustedes se lean el programa y yo les cuente que sus intérpretes estuvieron a la altura imaginativa requerida por estas obras, y que el público se lo pasó cañón.

De todos modos, no estará de más alguna presentación. Resulta que las iniciales del tal Neruda no tienen raíces chilenas (como sería excusable deducir del cartel americano) sino que corresponden a los nombres –una vez germanizados- de Johann Baptist Georg (c. 1708-Dresde 1776, aunque el programa de mano le da cuatro años más de vida), músico bohemio que, además de compositor, ejerció como concertino en lo que hoy conocemos como la Staatskapelle Dresden, y con cuyo Concierto en Mi bemol mayor se las tienen que ver quienes se dedican profesionalmente a la trompeta desde que fuera publicada la partitura en 1974. El mejicano Silvestre Revueltas compuso la banda sonora de Redes (una película-documental codirigida por Fred Zinnemann y Paul Strand), de la que en 1937 el gran Erich Kleiber arregló la “suite” escuchada hoy.

Del resto del programa huelga decir nada. Salvo de los Cantos y revueltas que el venezolano Pacho Flores (San Cristóbal, 1981) estrenó esta noche: en el programa de mano se cita al autor declarando que esta pieza para trompeta y orquesta de cuerda se inspira en los cantos y bailes populares de quienes trabajan la tierra; el resultado es una obra deliciosa de quince minutos de duración y en tres partes (lento-rápido-lento), con dos intermedios “improvisados” para la trompeta y el cuatro (variedad autóctona de la guitarra con funciones eminentemente rítmicas, cuyo tañedor ha de compensar la falta de dos cuerdas con un rasgueo endiabladamente ágil), que a mí me recordó -en sus recursos formales y en su escritura refinada- a la Fuga con pajarillo de Aldemaro Romero.

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Copyright RFG

Flores es otro ilustre hijo de “El Sistema” venezolano: dato suficiente para presentarle con todos los honores. Hasta cinco instrumentos diferentes de la firma Stomvi (valenciana, de dónde si no?) tocó a lo largo del concierto, aunque me quedo con el corno que empleó para el Concierto de Neruda: cómo es posible extraer un sonido tan redondo y tan expansivo de un instrumento tan pequeño, y cuándo respira este hombre? No tengo respuesta para ninguna de las dos preguntas. Por lo demás, su versión del aria de la célebre Bachiana brasileira nº 5 me trajo a la memoria nada menos que a Dusko Goykovich; y en los Cantos y revueltas se me agotan los adjetivos para referir una técnica impecable y un gusto exquisitamente educado; por no hablar de la fiesta que montó con el cuatrista –que no cuatrero- Leo Rondón (cualquier campeón de bádminton envidiaría su soltura de muñeca), y con el mismísimo Hernández Silva, quien se bajó del podio, agarró las maracas y nos puso a bailar a todos demostrando que ese instrumento –bien tocado- no tiene nada que ver con un sonajero.

Los tres se volvieron a juntar para una trepidante propina en forma de una tonada popular venezolana: El diablo anda suelto, que el propio Hernández Silva rebautizó como Pacho anda suelto. Y cuando todos pensamos que se había acabado la primera parte, Flores, la orquesta y el maestro van y se arrancan, sin previo anuncio, con el Invierno de las Cuatro estaciones porteñas de –doble genuflexión- Astor Piazzolla (nada decía el programa de mano, aunque he podido leer las notas para este concierto que se repetirá en Coruña dos días después y en ellas sí se incluyen comentarios al respecto: descoordinación venial, porque lo importante es tener la ocasión de escuchar una obra tan hermosa servida de manera tan seductora).

Que la Real Filharmonía se transforma cuando la dirige Hernández Silva es una constante cada vez que don Manuel viene a Santiago. Y hoy no iba a ser la excepción: los músicos de nuevo “patalearon” al maestro al final del concierto. Porque no se limitó a acompañar a Flores, sino que le extendió una cálida alfombra orquestal; porque de Redes sacó todo lo que de brillante e inquietante tiene esta música (es estimulante comprobar que Revueltas no sólo escribió Sensemayá); y porque en Estancia pasó de una “Danza del trigo” de verdadero ensueño en fraseo y en mimo de las texturas sonoras, a un “Malambo” apabullante, que si sonó algo descompensado es sólo debido a que la partitura dispone siete instrumentistas en la artillería y les ordena fuego a discreción.   

Excelencia, alegría y mestizaje. La tradición vienesa se pone al servicio de la música transcontinental en el concierto de la Filharmonía de Galicia en A Coruña

JULIÁN CARRILLO para EL PAÍS. A Coruña 15 ENE 2018 – 21:46 CET

La Real Filharmonía de Galicia (RFG) ha celebrado este sábado su segundo y último concierto de esta temporada en los ciclos de abono de la Sinfónica de Galicia; en esta ocasión, en el ciclo Abono Sábado. En el podio, Manuel Hernández-Silva. Músico venezolano formado en la más ortodoxa tradición vienesa. Como solista, el trompetista venezolano Pacho Flores, nacido a la música en el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles creado en Venezuela por el maestro José Antonio Abreu.

Ha sido un largo y animado programa, cuya primera parte fue protagonizada por Flores intepretando el Concierto para trompa de caza y cuerdas, de Johann Baptist Georg Neruda (1708-80); la Bachiana brasileira nº 5, de Heitor Villa-Lobos; y Cantos y revueltas, del propio Flores, obra que se ha estrenado mundialmente en los conciertos de la RFG del jueves en Santiago, viernes en Vigo y este del sábado en el Palacio de la Ópera de A Coruña.

La especialización por periodos que ha traído el auge de la interpretación históricamente informada hace que sea bastante infrecuente escuchar música barroca tocada por orquestas que podríamos llamar generalistas. El sonido de la Real Filharmonía dirigida por Manuel Hernández Silva tuvo, desde los primeros acordes de la introducción orquestal de la obra de Neruda, el rigor estilístico exigible con el plus de la perfecta afinación de los instrumentos actuales.

La aparición de la trompa de Flores fue luminosa como un rayo de sol al amanecer, con un sonido límpido y brillante que, unido a una gran expresividad, fue su mejor baza interpretativa en toda la obra. Cada una de las cadenzas de los tres movimientos fue una demostración de solvencia técnica -con unas preciosas agilidades y unos saltos interválicos de gran dificultad precisa y preciosamente salvados– pero sobre todo, con una rigurosa profundidad conceptual.

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La misma calidad interpretativa pero con un estilo bien diferente, desarrolló en la obra de estreno, de la que el público de A Coruña nada había podido saber previamente. Cantos y revueltas es una recopilación de piezas derivadas de “cantos de los cabestreros españoles” que el autor completa con esas revueltas con las que expresa “la esencia y el perfume de esos cantos y bailes populares… sin desprenderme de mi propia realidad artística y sin desmerecer el juego actual de la sociedad en este siglo XXI”.

Tal como indica el autor, Cantos y revueltas tiene el mestizaje en su ADN, tanto en su composición como en la inseparable interpretación del propio autor. Este emplea hasta cuatro trompetas de diferente tesitura y afinación en una exhibición de poderío y virtuosismo sonoro. La obra tiene toda la variedad rítmica nacida del mestizaje y es realmente espectacular de principio a fin.

Se podría decir que una espectacularidad bien lejana de una mera exhibición quizás sea lo que mejor define esta obra. Y el espectáculo crece de forma muy notable a partir del magnífico solo de cuatro llanero a cargo de Leo Rondón. Un gran músico que supo superar el ostracismo acústico al que condena el Palacio de la Ópera a los instrumentos de cuerda pulsada. Y así, saliendo del más oscuro silencio, logró imponer su ley con una verdadera exhibición de todo lo que se puede hacer con un instrumento de solo cuatro cuerdas y una pequeña caja armónica.

No faltaron improvisaciones, incluido algún tema popular gallego ni una demostración técnica de rasgueos, punteados y sonidos percutidos, tanto sobre la caja como directamente sobre cuerdas y mástil. Resulta inevitable recordar las técnicas que Penderecki hace usar a las cuerdas de la orquesta en el programa que el viernes 12 tuvieron ocasión de ver y escuchar los aficionados coruñeses.

Rondón hizo vibrar hasta los asientos, especialmente cuando fue acompañado por las maracas manejadas por el maestro Hernández Silva, en todo un contraste de formación vienesa y sangre latina. La enorme ovación del público fue premiada con dos propinas precedidas de una alocución de Hernández Silva -todo un maestro de la retórica- con un discurso de hermanamiento gallego-latinoamericano que hizo derretirse a más de uno. El diablo en el cuerpo y El invierno porteño de Las cuatro estaciones porteñas de Astor Piazzolla pusieron la guinda a esta –solo en duración, que no en impresión- larga primera parte.

Antes de este estreno, interpretaron una versión del propio Flores sobre el Aria de la Bachiana brasileira nº 5. Obra sometida a mil y un arreglos, fue interpretada brillantemente por Flores, elevando el argentino sonido de su trompeta sobre la más idónea discreción de la orquesta. Y es que quizás el sonido del instrumento solista sea demasiado brillante e incisivo para el carácter de nocturno de una obra pensada por su autor para soprano y conjunto de violonchelos.

Pasado el descanso, la RFG y Hernández Silva tomaron el mando. De entrada, con la suite sinfónica arreglada por E. Kleiber sobre Redes, una obra maestra de la música cinematográfica escrita por el mexicano Silvestre Revueltas. El maestro venezolano hizo con Real Filharmonía una excelente versión llena del dramatismo propio de la suite y del filme al que aportó base sonora.

Y como final – digno y apoteósico colofón de tan espectacular concierto- las tres Danzas del ballet Estancia, que fueron tocadas con el carácter que corresponde a cada una de ellas, desde la tranquila alegría de la Pequeña danza inicial y la serenidad de la Danza del trigo a la espectacularidad orquestal de la Danza final, malambo, cuya frenética rítmica estuvo siempre llena de una soberbia flexibilidad.

Fue un concierto de los que hacen afición por su espectacularidad y facilidad de audición. Los abonados de sábado de la OSG tuvieron así ocasión de vivir la calidad de la orquesta vecina y hermana. Y también comprobaron que la excelencia no excluye tamaños ni está reñida con la más viva y alegre entrega en la interpretación.

 

 

 

 

Pacho Flores, estreno absoluto con Hernández-Silva y la RFG

Pacho Flores, estreno absoluto con Hernández-Silva y la RFG

El trompetista Pacho Flores y el director Manuel Hernández-Silva protagonizarán el estreno absoluto de la última obra del propio Pacho, Cantos y revueltas, con la Real Filharmonía de Galicia en Santiago, Vigo y A Coruña los próximos 11, 12 y 13 de Enero de 2018. La obra, para trompeta solista, cuerdas y cuatro venezolano, está basada en tonadas populares y cantos de trabajo del folklore venezolano, para lo que estarán respaldados por el cuatrista Leo Rondón. Junto a este estreno Pacho interpretará también el Concerto para corno da caccia de Neruda y el Aria de la Bachiana Brasileira nº 5 de Villalobos.

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En la segunda parte del programa Hernández-Silva dirige Redes de Silvestre Revueltas y Danzas del Ballet Estancia de Ginastera. Manuel, Director Titular de la  Orquesta Filarmónica de Málaga, ha sido designado recientemente nuevo Director Titular de la Orquesta Sinfónica de Navarra. Tras haber obtenido un sonoro éxito en su debut con la Orquesta Nacional de España, Hernández-Silva prosigue con una intensa actividad como director invitado visitando a la Orquesta de Extremadura o la Sinfónica de Puerto Rico; y dirigiendo Cosí fan tutte de Mozart en el Teatro Cervantes de Málaga.

Tras estos conciertos con la RFG, Pacho tocará de nuevo el Concierto Mestizo de Efraín Oscher y Akban Bunka de Christian Lindberg con la Orquesta Sinfónica de Bilbao bajo la batuta de Alondra de la Parra. Pacho fue el responsable de estrenar el Concierto Mestizo en 2010 en Caracas con Domingo García Hindoyan y la Orquesta Simón Bolívar y desde entonces lo ha tocado más de dos docenas de veces a lo largo y ancho del mundo, como hizo recientemente en el concierto inaugural de la temporada de la Orquesta Sinfónica de Tenerife junto a Perry So. Además, el próximo 23 de Febrero Pacho protagonizará otro estreno absoluto, en esta ocasión será el nuevo Concierto para trompeta de Giancarlo Castro, dedicado a él, con Rafael Payare y la Ulster Orchestra.

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Profundamente comprometido con la expansión del repertorio para trompeta solista, Pacho está desarrollando un ambicioso proyecto de encargos compartidos de nuevos conciertos para trompeta a destacados compositores como Arturo Márquez, Roberto Sierra, Paquito D’Rivera, Efraín Oscher o Christian Lindberg, para ser estrenados por todo el planeta por diversas orquestas a lo largo de las temporadas 18/19 y siguientes. El primero encargo completado, a Arturo Márquez, se interpretará ocho veces entre Octubre de 2018 y Agosto de 2019 en México, EEUU, Japón y España.

 

 

 

Hernández-Silva, nuevo titular en Navarra

Hernández-Silva, nuevo titular en Navarra

El Patronato de la Fundación Baluarte ha anunciado hoy la designación del maestro hispano-venezolano Manuel Hernández-Silva como nuevo Director Musical y Artístico de la Orquesta Sinfónica de Navarra a partir de la temporada 18/19. El contrato tendrá una duración inicial de tres temporadas y entrará en vigor el 1 de Septiembre de 2018. Hernández-Silva es ya conocido por el público de la Sinfónica de Navarra, a la que ha dirigido en Baluarte en cuatro ocasiones desde 2013, las dos últimas la pasada temporada 2016/17: un concierto en el ciclo de abono, en noviembre de 2016, con obras de Shostakovich; y El Mesías, de Haendel, en enero de 2017, con ocasión del 70 aniversario de la Coral de Cámara de Pamplona.

Hernández-Silva, que es actualmente Director Musical y Artístico de la Orquesta Filarmónica de Málaga, ha desempeñado ya esa responsabilidad en otras orquestas españolas, como la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia y la Orquesta de Córdoba, además ha sido Director Musical de la Orquesta Joven de Andalucía y Principal Director Invitado de la Orquesta Simón Bolívar de Venezuela. Manuel estudió en el Conservatorio Superior de Viena, donde se graduó con matrícula de honor, bajo la dirección de los maestro Reinchard Schwarz y Georg Mark. Desde entonces su carrera le ha llevado a dirigir en toda Europa, Norteamérica y América Latina, Israel, Corea y Japón. Afincado en España desde 2005, es también habitual invitado en las más importantes formaciones nacionales. Entre sus recientes y próximos compromisos destacan sus debuts en la Orquesta Nacional de España y en la Tucson Symphony Orquesta, su retorno a las Orquestas de Puerto Rico, Medellín, Filharmonía de Galicia o Extremadura, así como su debut lírico en los Teatros Cervantes de Málaga y Villamarta de Jerez dirigiendo Cosí fan tutte de Mozart.

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Intensamente comprometido con la pedagogía, ha colaborado con la Joven Orquesta Nacional de España, la Jove Orquestra de Barcelona, el Taller de práctica orquesta de la Fundación Baremboim-Said y de forma muy estrecha, pues fue su Director Musical durante dos años, con la Orquesta Joven de Andalucía. Además es invitado a pronunciar conferencias y master classes, y ha organizado e impartido cursos de dirección de orquesta. 

 

 

 

Hambre de orquesta. Hernández-Silva con la ONE

Hambre de orquesta. Hernández-Silva con la ONE

Alicante, sábado 14 de octubre de 2017. ADDA. Julien Bourgeois y Xavier Eguillor, timbales. Orquesta Nacional de España. Manuel Hernández-Silva, director. George Gershwin, Obertura cubana. Philip Glass, Concerto Fantasy for two Timpanists and Orchestra. Dimitri Shostacovich, Sinfonía nº 12 ‘Año 1917’. Temporada sinfónica 2017-18 del ADDA. Entradas agotadas. Publicado en mundoclasico.com el 23 de Noviembre de 2017
 

La temporada sinfónica 2017-18 del Auditorio de la Diputación de Alicante se inauguró con un concierto de la Orquesta Nacional de España (ONE) dirigida por primera vez por Manuel Hernández-Silva, actual director titular de la Orquesta de Málaga. Para su debut con la ONE el director hispano-venezolano diseñó un brillante programa con tres obras del siglo XX, todas ellas de compositores ‘periféricos’. La Sinfonía ‘Año 1917’ (1961) de Shostacovich era nueva en los atriles de la ONE al igual que el Concerto Fantasy (2000) de Glass, que se ofrecía en lo que merecería llamarse una producción valenciana.

Hernández-Silva es el director ideal para la deslumbrante Cuban Overture (1932), que une un sutil y respetuoso tratamiento de la música popular caribeña con una no menos sutil escritura orquestal. La interpretación de la Obertura requiere tanto un depurado sentido rítmico como un fino oído tímbrico que deben ser acompañados por un conocimiento y reconocimiento del material melódico, que proviene de las más diversas fuentes entre las que se cuenta el genial Xavier Cugat.

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Foto de Basilio Martínez

En las antípodas de Gershwin se sitúa Shostacovich, otro compositor enamorado de la percusión que integró como nadie en el sonido de la orquesta, amante de los contrastes más violentos y dueño de los mejores instrumentos retóricos. Gershwin y Shostacovich fueron dos artistas privilegiados que demostraron su infalibilidad cuando de encontrar flores en un vertedero se trata, pero también cuando hay que dar visibilidad al estiércol en un jardín francés. El discurso musical de ambos puede llegar a convertirse en un laberinto en el que resulta fácil perderse, pues es proclive a perderse en los excesos tanto dinámicos como tímbricos. Curtido en la sabiduría de la tradición interpretativa vienesa, Hernández Silva hace caso omiso de estas ‘tentaciones de la carne’ a la vez que se deja seducir por la emoción y sensualidad sin límites de la Sinfonía 1917, una de las más ariscas de Shostacovich, firme candidato a convertirse en “el Mozart del siglo XX”.

Philip Glass, otro maestro de la escritura orquestal, se parece más a Rossini, de quien parece ser descendiente directo. Al igual que Rossini, el discurso de Glass parece dirigirse exclusivamente a las emociones, desentendiéndose de normas retóricas y cuestiones programáticas, e ignorando cualquier aspiración culturalista, psicologista, sociologista, … y/o pedantista. Su música fluye con absoluta naturalidad y consigue emocionar a sus oyentes (que se fascinan o irritan, pero no son capaces de quedar indiferentes). Su Concierto Fantasía para timbales lleva al límite estos procedimientos afectivos utilizando como vehículo los inmensos requerimientos atléticos y virtuosos que exige a los intérpretes, a los cuales lleva a la extenuación. Extenuados finalizaron Bourgeois y Eguillor, quienes literalmente ‘sudaron la camiseta’, si bien el brillo del sudor que empapaba sus caras quedaba amortiguado por el fulgor de las miradas cómplices que se intercambiaban durante una interpretación que sólo se puede calificar de excelsa. En esta ocasión Hernández Silva ejerció de catalizador, hizo posible el milagro y consiguió pasar desapercibido en medio de la espectacular reacción química que se producía sobre el escenario.

Tenía un gran interés por escuchar a la Orquesta Nacional en una acústica distinta a la del Auditorio Nacional para así poder testar el alcance del trabajo de su nuevo director titular, David Afkham, que está siendo celebrado sin ambages por la crítica musical madrileña. Es indiscutible que en el último año la ONE ha progresado en todos los sentidos. La buena disciplina de trabajo repercute en la satisfacción de los profesores de la orquesta, en su identidad como colectivo y en la aspiración a un sonido identitario. Con un director tan comunicativo y poderoso como Hernández-Silva la ONE se encuentra cómoda y da lo mejor de sí misma. En Alicante fueron merecedores de las cariñosísimas ovaciones de un público que había agotado las entradas con semanas de antelación. La ONE está en el buen camino pero le queda mucho camino para llegar a su meta: entrar en el club de la excelencia sinfónica. Los metales conservan rastros de su característica rudeza, las maderas están cerca pero aún no han alcanzado la magia del empaste y el sonido de las cuerdas dista de la prístina transparencia que caracteriza a las grandes formaciones y que han perdido -si es que alguna vez la tuvieron- muchas orquestas que siguen compitiendo en la liga de campeones sin que casi nadie se atreva a decir que “el rey está desnudo”.

 

 

 

Domínguez-Nieto con la Münchner Rundfunkorchester

Domínguez-Nieto con la Münchner Rundfunkorchester

Tras dirigir a la Orquesta Sinfónica de Navarra el pasado 29 de Septiembre, y a la WDR Sinfonieorchester Köln el 5 de Octubre, Carlos Domínguez-Nieto vuelve mañana 27 de Octubre a la BR Münchner Rundfunkorchester con solistas como Ingolf Turban o Francisco Araiza. 

Otros compromisos posteriores incluyen dos conciertos con el Requiem de Mozart en el Festival Landschaft Westfalen, nuevas funciones de La Cenerentola en la Ópera de Cámara de Múnich, nuevas invitaciones a orquestas como la Philharmonie Baden-Baden o Württembergische Philharmonie y diversos programas con la orquesta Concierto München, de la que es director titular. Además este otoño se presentará también el disco que ha grabado para SONY con la WDR Sinfonieorchester y Olga Scheps como solista.

Carlos Domínguez-Nieto

En el año 2000, Domínguez-Nieto debutó como director de ópera en Salzburgo con El cazador furtivo de Weber y desde ese año hasta 2005 es director titular de la Ópera de Cámara de Múnich. Desde su fundación en 1997 es el director titular de la orquesta de cámara Concierto München. Entre 2009 y 2015 fue Generalmusikdirektor del Teatro de Ópera de Eisenach.

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Dirige regularmente en el Teatro de la Ciudad de Klagenfurt (Austria) y en el Südostbayerisches Städtetheater, la Staatsphilharmonie Halle, la Orquesta de la Radio de Múnich, Sinfónicas de Nürnberg, Hof, y Múnich y WDR de Colonia, Filarmónica de Múnich, Staatskapelle de Halle, Orquesta del Mozarteum de Salzburgo, Bayerische Kammerorchester, Sinfonieorchester Basel, Brucknerorchester Linz, Staatskapelle Halle, Württembergische Philharmonie, Nordwestdeutsche Philharmonie. Ha dirigido también a la Orquesta de ORTVE, Real Filharmonía de Galicia, Filarmónica de Málaga, Sinfónica de Navarra, Sinfónica de Castilla y León, Filarmónica de Gran Canaria, Filarmónica de Varsovia, Sinfónica de Hungría, Orquesta de la Ópera Nacional de Hungría, Metropolitana de Lisboa o Filarmónica de Buenos Aires. Ha grabado para Sony-BMG y la Radio de Baviera, con la Sinfónica de Múnich, la Orquesta de la Radio de Múnich y la Filarmónica de Gran Canaria.

Nacido en Madrid en 1972, estudia piano, violoncello, composición y dirección de orquesta en el Conservatorio Superior de Madrid, en la Hochschule für Musik und darstellende Kunst en Viena y en la Mozarteum de Salzburgo. En 1997/98 fue director asistente de la JONDE y de la Münchner Jugendorchester. En 1999 ganó el puesto de director asistente de Iván Fischer en la Orquesta Festival de Budapest y en 2001 el primer premio en el 8º Concurso Internacional de Dirección de Orquesta de la Fundación Oriente de Lisboa.

 

 

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