Così fanno tutti. Mozart en Málaga

Così fanno tutti. Mozart en Málaga

Così fanno tutti

Por Raúl González Arévalo para mundoclasico.com

Málaga, viernes, 2 de marzo de 2018. Teatro Municipal Miguel de Cervantes. Wolfgang Amadè Mozart: Così fan tutte, ossia la scuola degli amanti (1790). Curro Carreres, director de escena. Berna Perles (Fiordiligi), Carol García (Dorabella), Pablo García López (Ferrando), Damián del Castillo (Guglielmo), Enric Martínez-Castignani (Don Alfonso), Beatriz Díaz (Despina). Coro de Ópera de Málaga (Salvador Vázquez, director). Orquesta Filarmónica de Málaga. Manuel Hernández-Silva, director. José Miguel Román, maestro repetidor y clave. Aforo: 1104 puestos. Ocupación: 95%.

 

© Carmen Navarro

El pasado viernes dos de marzo falleció Jesús López Cobos, uno de los mejores directores de orquesta españoles de todos los tiempos. El minuto de silencio en su memoria y la dedicatoria de la función de estreno del segundo título de la Temporada Lírica de Málaga era lo menos que merecía. Quienes le vimos dirigir la Novena Sinfonía de Beethoven en el Teatro Cervantes no lo olvidaremos nunca.

Después de la estupenda inauguración de la temporada 2017/18 con Turandot y del magnífico recital a cargo de Gregory Kunde llegaba la hora de Così fan tutte. Era el debut operístico en el Teatro Cervantes de Hernández-Silva, cuatro años después de su llegada para ponerse al frente de la Orquesta Sinfónica de Málaga. En consecuencia, la expectación era alta. Este fue el motivo de la entrevista que publiqué en Mundoclasico.com. El maestro estaba muy contento del trabajo realizado, de la producción y del reparto, todo español, la mitad andaluz. No lo destaco por hacer patria chica, sino subrayando cómo se ha aprovechado la ocasión para ofrecer un buen nivel sin caer en el papanatismo que identifica automáticamente extranjero con mejor. De la misma manera que quiero destacar la decisión de contar mayoritariamente con voces jóvenes. 

Così fan tutte. Producción de Curro Carreres. © 2018 by Daniel Pérez / Teatro Cervantes.

© 2018 by Daniel Pérez / Teatro Cervantes.

En el plano musical el estreno no solo cumplió con lo anunciado, sino que superó las expectativas. Director y orquesta fueron uno solo. La decisión de tocar con una orquesta reducida, plenamente clásica, según el modelo Mannheim, ha sido una decisión absolutamente acertada porque ha conferido una ligereza a la formación que difícilmente hubiera logrado con la plantilla al completo, a la vez que se mantenía un sonido brillante por la presencia de instrumentos modernos. El resultado ha sido un equilibrio perfecto entre lo que requiere el espíritu de la obra y las características de la orquesta malagueña. Fue una cuestión evidente desde la obertura y siguió hasta el final. Hernández-Silva logró levantar un edificio sonoro continuo, que salvaba la clásica división por números y la presencia de recitativos secos con un desarrollo encadenado sin solución de continuidad. A tal efecto contribuyeron los tiempos generalmente vivaces, nunca monótonos. En una obra tan larga las trampas son numerosas, pero apenas hubo una caída de tensión dramática más palpable al regresar de la pausa, en el segundo acto. A destacar el magnífico trabajo realizado por José Miguel Román al cembalo, realmente clave a la hora de realzar la teatralidad no solo de los recitativos, sino también de los demás momentos en los que participaba. Tampoco pasó desapercibido el equilibrio entre cuerdas del Coro de Ópera de Málaga, que realizó un gran trabajo.

El entendimiento con los cantantes en el escenario fue prácticamente total. De una parte, el maestro controló en todo momento el volumen de la orquesta, no solo por el tamaño más reducido, sino buscando el efecto de los fortes en los ataques y no en la dinámica, de modo que los intérpretes nunca se vieron cubiertos ni en dificultades. De otra, prestó atención a sus necesidades. Y, por encima de cualquier consideración, brilló el trabajo en equipo, más necesario en esta ópera que en ninguna otra por la cantidad de números de conjunto que contiene. Lo que no quita que se puedan destacar méritos individuales.

Così fan tutte. Producción de Curro Carreres. © 2018 by Daniel Pérez / Teatro Cervantes.

© 2018 by Daniel Pérez / Teatro Cervantes.

Las voces femeninas fueron mejores en general que la masculinas. Fiordiligi se lleva la parte del león con dos arias dificilísimas, auténticos puntos álgidos de la obra. Berna Perles tiene todos los papeles en regla para afrontarlas en virtud de un centro robusto, un grave sólido y un agudo potente. Controló con seguridad de entonación los peligrosos saltos de “Come scoglio” y sostuvo el tiempo lento de “Per pietà” sin menoscabo para los pianissimi. En el aspecto estrictamente teatral hubiera sido deseable otra soltura. En este sentido contrastaba particularmente con la gran desenvoltura escénica de sus compañeras. Beatriz Díaz compuso una Despina irresistible, simpatiquísima, buscando la complicidad del público, en particular en la escena del notario, haciendo fácil lo difícil y un con canto intachable. Con todo, el personaje más logrado fue el que tiende a pasar más desapercibido. Carol García compuso una gran Dorabella: como en anteriores ocasiones, no pude evitar pensar que es digna heredera de la escuela de Teresa Berganza. La riqueza del instrumento y la capacidad para mantener la homogeneidad de todos los registros es admirable, así como la forma de aligerar la voz, sorprendente en “È amore un ladroncello”. El fraseo y la manera de decir el texto revelan una clase fuera de lo común. Además, fue quien mejor aprovechó las posibilidades dramáticas del personaje, ofreciendo una interpretación llena de matices. ¿Para cuando un Rossini cómico por estos lares? 

Beatriz Díaz y Enric Martínez-Castignani. © 2018 by Daniel Pérez / Teatro Cervantes.

© 2018 by Daniel Pérez / Teatro Cervantes.

En el campo masculino la calidad de las voces era menos particular, aunque siempre buena. Pablo García López cantó con gusto su papel, tiene una buena escuela y compuso un Ferrando joven y vehemente. Matizó continuamente “Un aura amorosa”, de tiempo más vivaz del habitual, aunque me resultó más lograda “Tradito, schernito”. La complicidad teatral con la Dorabella de García estuvo muy lograda. Con Guglielmo ocurre como con Dorabella: barítono y mezzo tienen menos ocasiones de lucimiento que tenor y soprano. Sin embargo, Damián del Castillo se hizo apreciar por un instrumento robusto y una buena línea de canto, aunque aguardo expectante su próximo Rigoletto en mayo para valorar mejor su capacidad dramática. En consecuencia, el gato se lo llevó al agua Enric Martínez-Castignani, un auténtico bajo buffo, en la línea del gran Chausson, aunque con menor autoridad vocal. Comoquiera que fuera, no estuvo sobreactuado, no exageró la comicidad ni el cinismo de Don Alfonso, ofreció una composición absolutamente mesurada, lo que constituyó su mejor baza.

Pablo García López (aria de ‘Ferrando’ del 1er acto de Così fan tutte). © 2018 by Daniel Pérez / Teatro Cervantes.

© 2018 by Daniel Pérez / Teatro Cervantes.

La puesta en escena recuperaba el montaje de 2010, dentro de la política acertada de aprovechar al máximo los recursos disponibles. Escenario único de corte neoclásico, fiel a la ambientación original de la obra, como el vestuario. Curro Carreres realizó un buen trabajo en la dirección de actores, acorde con la ligereza de la obra y la interpretación musical. Salvo momentos como las arias de Fiordiligi, se rehuyó el estatismo y se buscó la frescura en todo momento, aprovechando además la juventud del reparto. Con todo, se mantuvo fiel en todo momento al libreto, respetando escrupulosamente su desarrollo y la visión machista sobre la mujer: si se buscaba algún tipo de transgresión y modernidad con las escenas inicial y final, con desnudos integrales, la propuesta se quedó absolutamente corta y resultó incluso gazmoña. Sin duda, se podría haber aprovechado el momento social actual para hacer una propuesta que realmente se situara en las antípodas del mensaje original de la obra. Incluso con escenarios y vestuarios de época.

 

 

 

Puro Mozart. Cosí fan tutte en Málaga

Puro Mozart. Cosí fan tutte en Málaga

Puro Mozart

Por José Amador Morales para Codalario
Málaga. Teatro Cervantes. 2 de Marzo de 2018. Wolfgang Amadeus Mozart: Così fan tutte. Berna Perles (Fiordiligi), Carol García (Dorabella), Pablo García López (Ferrando), Damián del Castillo (Guglielmo) Beatríz Díaz (Despina), Enric Martínez-Castignani (Don Alfonso). Coro de Ópera de Málaga (Salvador Vázquez, director del coro). Orquesta Filarmónica de Málaga. Manuel Hernández Silva, dirección musical. Curro Carreres, dirección escénica. Producción del Teatro Cervantes de Málaga.

Estaba claro de antemano que el interés de este Così fan tutte malagueño no era pretendido, ni siquiera ilusorio. Se trataba de un reparto genuinamente nacional (en la trastienda del mundo lírico esto por sí solo, por mucho que se saque mediáticamente pecho, no quiere decir nada) juvenil y cantando Mozart, ¡y qué Mozart este Così!.

Pero claro, la dirección de Manuel Hernández-Silva acreditaba por si sola el interés previo fundamentalmente por dos elementos clave para entender el, adelantemos ya, éxito incuestionable de esta representación: de una parte, su formación austríaca -vienesa para más señas- y toda la tradición que allí asimiló durante más de veinte años que le ha llevado a asumir como propias las coordenadas estéticas y musicológicas del estilo Clásico. Y de otra, el intenso e incuestionable buen trabajo que el maestro hispanovenezolano está llevando estos últimos cuatro años con la Filarmónica de Málaga, a la que llegó poco después de su recordada labor como director titular de una Orquesta de Córdoba con la que también dirigió diversas obras mozartianas (entre ellas unos inolvidables Don Giovanni y Rapto en el serrallo) con los que rubricó su afinidad con el genio de Salzburgo.

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© 2018 by Daniel Pérez / Teatro Cervantes.

Así pues, en esta ocasión ya desde la obertura impactó el sonido orquestal sutilmente articulado, sencillo en apariencia pero tan hábilmente contrastado como matizado, así como el diálogo teatralísimo entre instrumentos solistas y las diversas secciones. Además, el acompañamiento, el “mimo”de la batuta hacia los cantantes fue exquisito y la intensidad del mismo, con esos énfasis en los recitativi acompagnati que situaban eficazmente tanto el universo interior de cada personaje como las distintas situaciones escénicas, complementando expresivamente al canto con la orquesta. Sirva de ejemplo significativo, entre otros muchos, el bellísimo “Soave al vento” como muestra de esta pureza estilística netamente mozartiana.

También fue un momento en el que se reveló la homogeneidad, admirable entrega y extraordinario rendimiento coral del reparto (que no en vano rindió a mejor nivel en los conjuntos que en los momentos solistas), algo imputable en gran parte también a la batuta. El entusiasmo de un público puesto en pie nada más bajar el telón ovacionando largamente a los protagonistas de la velada, da cuenta de ello y conste que, al comenzar la función a las nueve, se había sobrepasado con creces la medianoche.

La malagueña Berna Perles, en imparable ascenso en el panorama lírico nacional, fue una competente ‘Fiordiligi’ que tuvo su mejor momento en “Per pietà, ben mio, perdona”, más que en la tremenda “Come scoglio” en donde, en todo caso, sorteó las enormes dificultades técnicas sin comprometer la musicalidad. Su hermana en la ficción fue la mezzo barcelonesa Carol García, un punto más expresiva y con una más que aseada coloratura que supuso la réplica ideal por color y frescura. Si el cordobés Pablo García López, que paso a paso también va consolidando su carrera, se mostró comodísimo en un ‘Ferrando’ pleno de frescura en los recitativos y encanto en las arias, el ‘Guglielmo’ del jiennense Damián del Castillo mostró una voz de importante volumen y proyección, no exenta de brillo, a la que aún le queda margen para controlar y dotarla de más matices. Muy bien en lo teatral el ‘Don Alfonso’ de Enric Martínez-Castignani, algo rígido vocalmente de partida aunque fue a más a lo largo de la representación. Su compañera de intrigas fue la asturiana Beatriz Díaz, muy desenvuelta y divertida en escena como corresponde a ‘Despina’ y muy solvente a nivel vocal para el personaje.

La sencilla producción del propio Teatro Cervantes dirigida por Curro Carreres, ha sido suficiente, pese a su enorme austeridad y a unos irrelevantes y poco entendibles proyecciones videográficas (¿moda?, ¿esnobismo tecnológico?), gracias a una lograda e interesantísima dirección de actores que, en clara sintonía con el foso, ha puesto de manifiesto la intensidad dramatúrgica, la atinada caracterización así como las líneas esenciales de este dramma giocoso.

Tanto la orquesta como el coro malagueño se presentaron adecuadamente maleables como fantástica fue la labor de José Miguel Román al clavecín.

 

 

 

Domínguez-Nieto, nuevo Titular en Córdoba

Domínguez-Nieto, nuevo Titular en Córdoba

El Consejo Rector del Consorcio que rige la Orquesta de Córdoba ha nombrado al Maestro Carlos Domínguez-Nieto como su nuevo Director Titular y Artístico a partir de la temporada 2018/19. Domínguez-Nieto es también Director Titular de la orquesta Concierto München en Alemania, fue Director Asistente de la JONDE y de la Münchner Jugendorchester, asistente de Iván Fischer en la Budapest Festival Orchestra, Director Titular de la Ópera de Cámara de Múnich y Director Titular del Teatro de Ópera de Eisenach.

Carlos Domínguez-Nieto

Debutó en el Teatro Colón de Buenos Aires dirigiendo la Filarmónica de Buenos Aires en 1995. En 1997/98 fue director asistente de la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE) y de la Münchner Jugendorchester trabajando con Mstislav Rostropovich y András Ligeti entre otros. En 1999 ganó por concurso el puesto de director asistente de Iván Fischer en la Orquesta Festival de Budapest. En 2001 ganó el primer premio en el 8. Concurso Internacional de Dirección de Orquesta de la Fundación Oriente de Lisboa. En el año 2000 hizo su debut como director de ópera en Salzburgo con «El cazador furtivo» de C. M. von Weber. Desde ese mismo año y hasta 2005 es director titular de la Ópera de Cámara de Múnich donde dirigió 13 nuevas producciones. De 2009 al 2015 fue director titular del Teatro de Ópera de Eisenach. En estos años en Alemania ha trabajado un gran repertorio operístico y de ballet de más de 50 títulos.

Carlos Domínguez-Nieto al frente de una orquesta sobre el escenario

Ha dirigido en la Orquesta de Radio Televisión Española, la Orquesta Sinfónica de Navarra, la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, las Orquestas Filarmónicas de Gran Canaria y Málaga, la Filharmonia de Galicia, la Orquesta Filarmónica de Varsovia, la Orquesta Sinfónica de Hungría, la Orquesta de la Ópera Nacional de Hungría, la Bruckner Orchester Linz, la Orquesta Metropolitana de Lisboa, la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires y la Sinfónica de Rosario en Argentina, la Orquesta de la Universidad Nacional en México y las Sinfónicas de Aragua, Falcón, Guárico, Mérida en Venezuela, orquestas con las que ha trabajado en varias ocasiones.

Además dirige regularmente en el Teatro de la Ciudad de Klagenfurt (Austria) «La flauta mágica» y «Carmen» y en el Südostbayerisches Städtetheater – Passau (Alemania), la Orquesta Sinfónica de Múnich, la Staatsphilharmonie Halle, la Orquesta de la Radio de Múnich, las Orquestas Sinfónicas de Nürnberg, Hof, y Múnich, Orquesta Sinfónica de la Radio de Colonia (WDR) y la Filarmónica de Múnich. Ha grabado para Sony-BMG y la Radio de Baviera, con la Orquesta Sinfónica de Múnich, la Orquesta de la Radio de Múnich, la Orquesta Sinfónica de la Radio de Colonia (WDR) y la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria entre otras, con solistas como Francisco Araiza, Olga Scheps, Wen-Sinn Yang o Ingolf Turban. 

Nacido en Madrid en 1972, estudia piano, violoncehelo y composición en el Conservatorio Profesional de Música-Amaniel y en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y composición y dirección de orquesta en la Escuela Superior de Música y Arte Dramático de Viena (Leopold Hager, Uros Lajovic) y en la Universidad Mozarteum de Salzburgo (Dennis-Russell Davis, Jorge Rotter). Termina sus estudios con las máximas calificaciones.

 

 

 

Crítica del concierto de Hernández-Silva y Coeytaux

Crítica del concierto de Hernández-Silva y Coeytaux

Reproducimos la excelente crítica del concierto de la Orquesta Filarmónica de Málaga con Amaury Coeytaux al violín bajo la direccion del titular de la formación, Manuel Hernández-Silva el pasado viernes 16 en el Teatro Cervantes de Málaga.

Noveno para la forma y el capricho

Alejandro Fernández, LA OPINIÓN DE MÁLAGA 18.03.2018 | 12:25

Dirección: Manuel Hernández Silva. Programa: Concierto para violín y orquesta en Re menor, op.47, de J. Sibelius y Sinfonía nº 1 en Do menor, op. 68, de J. Brahms. Lugar: Teatro Cervantes. Fecha: Viernes 16 de marzo 2018

Apenas treinta años separaban los dos mundos que protagonizaron el noveno concierto de abono de la Filarmónica de Málaga. Programa que por su interés constituye un doble reto para los intérpretes pero también para el auditorio que lo recibe. Sin duda alguna, este abono se elevó por encima de la programación por el estado de gracia en el que se desarrollaría. Orquesta, solista y batuta conjugaron ese momento de inspiración ideal que sólo puede ofrecer la fragilidad del instante.
 
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Amaury Coeytaux

A una primera parte elevada le continuó una segunda brahmsiana de factura serena y acentuada. El Guadagnini de Amaury Coeytaux que ya estuvo presente hace dos temporadas con la OFM defendiendo el Concierto para violín de Beethoven volvía al Cervantes con el homónimo del finlandés J. Sibelius. Amaury, actual primer violín del cuarteto Modigliani, con la misma honestidad que defendió entonces Beethoven, se presentaba en esta ocasión en absoluta comunión tanto con el conjunto, como la dirección magistral mostrada por el titular de la Filarmónica. 

Versión inolvidable y reveladora la de este solista galo centrada en la expresión gracias al dominio técnico que maneja sin el cual lo expuesto se derrumbaría por falta de consistencia. Coeytaux fulmina el carácter romántico de la partitura y muestra a Sibelius desgajado de dramatismo y tintes nacionalistas para descubrir al oyente a un compositor profundo que utiliza la forma como simple hilo estructural. En el denso allegro de apertura Coeytaux jugó con las tensiones abonando el canto desarrollado en el motivo central para finalmente iluminar la sala en el allegro de cierre.

Brahms tardó dos décadas en concebir su primera sinfonía que fue considerada en su día como la décima de Beethoven por algunas de las referencias que evoca. Máximo interés que no impidió interrupciones de teléfonos o que cierta butaca prefiriese las notas de voz de su wassap, bochornoso. Quizás ha llegado el momento para que el teatro se plantee un inhibidor de señal. Con todo OFM y batuta permanecen por encima de esta tibieza ofrecieron una lectura no sólo de referencia sino también como propia del gran conjunto que defienden en cada programa.

En los cuatro movimientos que articular la sinfonía Hernández Silva aprovecharía dos claves: tensión y riqueza tímbrica. Su dirección potenció los continuos diálogos entre maderas y cuerdas conteniendo hasta el movimiento conclusivo el empuje de bronces. No desaprovechó tampoco el hilo rítmico marcado por el profesor Sanz y el resultado no pudo ser más que un capricho de genialidad.

 

 

 

Amaury Coeytaux de nuevo en España

Amaury Coeytaux de nuevo en España

El excelso violinista francés Amaury Coeytaux regresa a España para tocar el Concierto de Sibelius con la Orquesta Filarmónica de Málaga bajo la dirección de Manuel Hernández-Silva. en un programa en que el maestro venezolano también dirigirá la Sinfonía nº 1 de Brahms. Será los días 15 y 16 de Marzo en el teatro Cervantes de Málaga.

Desde su debut en España con la Orquesta de Córdoba y Günther Neuhold en 2010, en que Amaury tocó el Concierto nº 3 de Saint Saëns, sus visitas a nuestro país han sido frecuentes e incluyen: Un estreno de Octavio Vázquez ese mismo año 2010 con Santiago Serrate y la Real Filharmonía, orquesta a la que regresó en dos ocasiones más en 2015 y 2017, en ambas con Hernández-Silva, para tocar el 3º de Saint Saëns y el de Chaikovski, respectivamente; su regreso a Córdoba para inaugurar el Teatro Góngora con Hernández-Silva y el Concierto de Beethoven en 2011; año en que tocó también el Concierto de Xavier Benguerel con la ORTVE y Álvaro Albiach, quien lo invitó dos veces a la Orquesta de Extremadura, en 2013 para tocar el concierto de Chaikovski, y en 2015 como violinista y director tocando el Concierto nº 5 de Mozart y dirigiendo desde la posición de concertino la Sinfonía para cuerdas nº 10 de Mendelssohn y la versión de Mahler de la Muerte y la Doncella de Schubert; o su regreso a la ORTVE en 2013 con Michael Francis para tocar el Concierto de Jachaturian. Amaury visitó ya Málaga para el concierto inaugural de la temporada 2015/16, en que volvió a tocar el Concierto de Beethoven con Hernández-Silva, ahora regresa para afrontar el Sibelius y ambos artistas tienen ya planificado nuevamente un concierto de Chaikovski en la temporada 2018/19 en un nuevo debut de Amaury con una orquesta española.

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Amaury Coeytaux

Amaury Coeytaux

Aclamado como uno de los más dotados y prometedores músicos de su generación, el violinista francés Amaury Coeytaux ha cautivado el corazón del público alrededor del mundo con su sensibilidad musical y su impecable técnica. Ganador del Concurso Rodolfo Lipizer de 2006, Amaury fue objeto de aclamación internacional después de ganar el Primer Premio y otros 6 premios especiales por sus impactantes interpretaciones. Además ha ganado también primeros premios en los Concursos Eisenberg-Fried, 2007-08, el Concurso Internacional de Cuerdas Julius Stulberg, la 2004 Rosalind & Joseph Stone Berg Philharmonic Competition, la 2004 Waldo Mayo Violin Competition, el Royaume de la Musique Competition de 1997 y el Musee Bonnat Prize for the best chamber music performance de la Maurice Ravel Academy en 2002.

Habiendo exhibido ya un precoz talento de niño, Amaury Coeytaux hizo su primera aparición pública con una orquesta a los 9 años, y a los 11 au interpretación de la 3ª Ballada de E. Ysaÿe fue emitida en directo por Radio France. En 2004 hizo su debut en el Carnegie Hall tocando el Concierto de Brahms bajo la dirección de David Gilbert en el Stern Auditórium. Después de esto fue invitado a dar conciertos en todo el mundo, Francia, España, Ucrania, Bulgaria, Alemania, Italia, Suiza, Canadá, EEUU, Corea del Sur, Japón, etc. Recientes compromisos incluyen apariciones en concierto con orquestas de Roma, Ucrania y Rumanía, así como la Orchestre National du Capitole de Toulouse, nuevos recitales en el Carnegie Hall y el Kennedy Center, la Salle Gaveau, la CBC Radio de Ottawa y TF1 de la TV francesa.

Altamente apreciado como músico de cámara, ha participado en festivales de prestigio como el Santa FE Chamber Festival, Festival de Deauville and Festival de Corde-sur-ciel, así como colaboraciones con prominentes artistas como Joseph Silverstein, Pinchas Zukerman, Michael Tree así como la mayoría de solistas franceses. Empezó a estudiar violín a temprana edad, a los trece años ingresó en el Conservatorio de París donde se licenció con los máximos honores y continuó en la Maniatan School of Music donde obtuvo el Master degree y el Artist Diploma. Sus principales maestros han sido Micheline Lefebvre, Jean-Jacques Kantorow, Patinka Kopec y Pinchas Zukerman.

Desde Septiembre de 2008 fue concertino y solista principal de la Orchestre d’Auvergne, desde 2012 lo es de la Orchestre National de Radio France y en 2017 ingresó en el Cuarteto Modigliani. Amaury toca un Guadagnini de 1773.

 

 

 

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